viernes, 4 de marzo de 2011

Paz

De cuatro por cuatro,
sonrisa de bailarina adolescente,
digno de lucir
al cuello
en verano,
y en invierno,
exhibirse ante la lluvia
como un toro ante el matador.

Calva, sin esposo,
mirando el paisaje de ciudad,
con una felicidad de refrigerador,
con el anillo mezclando
avenencia con amabilidad,
el reloj sin ritmo
el calendario
con todos los dias marcados en rojo,
en fín,
la soledad de los parques
y la antigua estación Las Americas.

De la otra que me hablan
nunca la he sentido
u olfateado.