De qué me sirven las palabras
que ahuyentan los propios labios
de qué la imágen marchita
en el último cajón
Aquí la inocencia
oculta su congoja
entre el viento
que juega a maquillar árboles
Pero es la palabra verdadera
la que pasa de mano en mano
en busca de una insignia indiscreta
y solo yo
se aferra a este pueblo
como el habitante de cuyas calles
presagian un destino incierto
No hay ojos
leyendo estas palabras
y el contacto con los dedos
es el juego del luche
haciendo trampa.
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