He visto morir a un niño.
Atrás quedaran sus juguetes.
No era bueno, malo.
Era especie de instinto
de pasión
a fuerza de nostalgia
sobre todo a fuerza.
Le oí decir adiós
con un gesto desapercibido.
Los gatos
aún le saludarán
al escuchar sus pasos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario