Ella lo miró de manera fascinante y él lo supo como se descubren las páginas del libro favorito.
Se bebieron tardes enteras a favor del prodigio del encuentro.
Se rozaban la mano,hincapié del momento presente. Ambos eran un mundo en el que se reconocían por las huellas del destierro, la familia perdida, el deseo de absolución de la palabra amor. Todo en él era su reflejo, la perfecta armonía en el desconcierto, las calles con la otoñal bienvenida a casa, la palabra en el momento justo, el suspenso que otorgan los dias venideros, el mensaje de texto que ambos llegarían agradecer.
Solo faltó el sexo en esta historia.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario