lunes, 24 de mayo de 2010

Bajo la paz del alumbrado

Las estrellas caen sin deseos que conceder
Las niñas temen a que el frío
les robe la inocencia
y se contentan con verlas
en la televisión
creyendo que el deseo
es para aquellos que desaparecen en la niebla
O para cuyos nombres
no se vuelven a pronunciar
por el dolor de la distancia.

Es fácil confundirse con la luz del semáforo
Cuando todas las cosas
nos recuerdan un día atestado en la feria
Es bueno que cada noche
alguien apueste su vida
para conocer la otra vida
En esa calle
donde todos éramos héroes y villanos
insólitos como ruda en casa de obispo

Las estrellas caen sin deseos que conceder.







jueves, 20 de mayo de 2010

La vejez del amor

Alguna vez
Estreché mis brazos
y te miré a los ojos
Te dije
que todo sonido de campanas
no se compara al de tu voz
y que tu piel
puede llegar a ser tan suave
como el mortero de la abuela
que muele pastillas
para el dolor de huesos

Tú me mirabas
apenas con una expresión
similar al de los paraderos bajo la niebla
Pedías que te devolviera
esa inocencia
perdida bajo las botellas de ron

Sería un personaje
en la historia de tu vida
No llegaría ser
como alguna vez imaginé
El gran héroe que te traería
el retorno a las raíces

Aquí vivimos
como dos pájaros que reniegan
de la naturaleza
Nos besamos
por atracción de opuestos

Yo quise envejecer con ella
Ella
rejuvencer a la medianoche.



Viaje

Tomo el bus que me lleva a la ciudad
Hay miradas que no dicen nada
Escuchamos música
para olvidarnos de todo
El asiento y las paradas
nos devuelven el tedio.

En la ciudad
Es dificil escuchar una sonrisa de infancia
Los pájaros cantan cada dos horas
Algunos se creen emperadores de calles
y niegan el paso de la buena voluntad

La iglesia está semidestruida por el terremoto
Las oraciones huyeron despavoridas
Hay un mendigo que siempre dá las gracias
Sabe que el vivir un día más es impagable
Las palomas desconfiarán de la mano que les dará de comer

Enciendo un cigarrillo
Para burlarme más de la vida que de la muerte
Una pareja se besa bajo un árbol podrido
Si tan solo supieran que todo será un recuerdo

Vuelvo a mi pueblo
No hay animales capaces de colmar mis ojos
Los queltehues anuncian lluvias falsas
He llegado a una casa
que cuesta reconocer.




lunes, 10 de mayo de 2010

Optimismo

Está bien
No tengo sombrero
Ni ángel guardián
Aunque te empeñes en decir
Que a todos
la Divina Providencia nos protege
Solo tengo una foto
guardada bajo el mazo del tarot
esperando ver
si es ella
la que salta hacia el destino
o son las cartas
las que vienen del presagio
a los dedos.

Nuestro día

Ha llegado nuestro día
Las lágrimas abrirán nuevos caminos
en rostros
que no han visto bailar
razón con locura

Ahí por un momento
seremos jinetes de otro tiempo
La niña que vimos en la plaza
sigue recogiendo flores
para calmar a los espíritus
de la noche de San Juan

Qué ingenuidad
Esos espíritus habitan en otra frontera
Ellos cazan ahora entre trigos
junto a un caballo
que reboza de gracia

Escriben nuestros nombres
en la lista de los próximos pasajeros
en tomar el viaje.

Ha llegado nuestro día
El día en que no le debamos nada a estas calles
ni a las mesas
a quienes le hemos robado
unos cuantos secretos
El día en que el frío
se vuelve una amiga de prejuicios escasos
y la bocanada,
profunda
como besos
producto de la ebriedad.



Caminos en la noche

Es de noche
Villa alemana es una mirada en suspenso
a las dos de la madrugada
La niebla se levanta
como dueña de casa
para sacudir los rostros ebrios del domingo

Un perro me ladra como si quisiera
que olvidara cuanta calle he caminado
Lo miro con sonrisa ingenua
La que nace después de dos botellas de vino.

Voy solo
He dejado a mis amigos
con los quehaceres del mundo

Me detengo a ver
ese pasado impregnado en juventud
en la estación en el que mi padre me enseñó
a sacar el primer boleto de tren

Han cambiado las cosas
Ningún gato quiere hacerme partícipe
de su séptima vida
Mi lápiz es tímido junto al frío
y ya no tengo un nombre
a quien culpar de un amor tormentoso

En casa
No me esperan sino los mismos fantasmas
que acosaron a mi abuelo
Los que roban la eternidad con un beso
y un secreto con la mejilla