martes, 9 de febrero de 2010

Paseos al óleo

Es un año de confusiones
En donde todo quisiera ser rey
en un reinado donde todos son reyes

Ahí ese rostro
cruel y amado por excelencia
deja sus hijos, divididos
entre uno y otra canción de ayer

Eramos ahí un baile entre las doncellas
De ahí en más, las horas actuaban como jóvenes virgenes y vigilantes
obsesionadas hasta el cansancio propio de las viejas costumbres

Nos invitaron a pasear entre sus faldas
Ahí nos convertimos por breves tormentos
en una efusión de sangre similar a los charcos
de un suicida en un departamento de Santiago

Encadilados todos, mi mano quiso atrapar el viento, en esa cruel
modestia envasada
Es el origen de las propias elucubraciones sanguíneas, todas ellas
como queriendo disponer de un único orden
entre esas cosas que una vez nos dieron risa
y que hoy congelan el brillo de la mirada
reduciendolo a ese fino polvo cargado de optimista ilusión

La noche no duda en mostrarnos su apetito
y otros como yo, que nos refugiamos en un bar
pobre como un humorista cesante
detenidos ante esos carros abandonados al aire libre

El tiempo nunca nos ha devuelto nada
Ni siquiera la llamada de esa única amante que en verdad nos amó
Sin eso, todo canto primaveral
es un inútil cacareo dentro de un corral abandonado

Y por lo demas, referidos todos
calzados a una máxima apocalíptica
diciendonos todos de un inminente fin del mundo
entonamos trompetas y guitarras, herramientas básicas
de aquél que nunca quiso levantar ladrillos por dólares
por no nombrar el peso, el peso que se ganó mi padre en su juventud
que aún después de muerto, cavará su propia tumba
y escribirá una historia cuya Historia jamás le reconocerá.

El tiempo de los colores del amor
esparcidos sobre la cama de una mujer,
ansiosa de la oscuridad de los dias
Besando el filo de su cuchillo, dispuesta a arrebatarle a la muerte
los preciados secretos convocados por muchos
pero todo es confuso
y el destino es un ojo ciego
y todo aquél que temió perder sus manos
la carne, la identidad de lo que quiso
es una batahola perdida en un rincón de Villa Alemana.