sábado, 31 de octubre de 2009

Una noche más

He tomado un timón que solo ahonda en lo oscuro
en cuevas que solo son capaces
de aspirar bocanadas de abismos

Por ahí recorro
como una muleta más de la vida
arrastrando unos cuantos sacos de lágrimas
y gestos de menor cuantía.

Aquí todo recuerda un viaje ansiado
un deseo que está próximo a su funeral
Montones de aerolitos caen ciegos
contra las paredes del invierno
ocultos recodos entre calles de infancia.

El amanecer quiere parir más soles
que plegarias en dia domingo
pero estoy ebrio
y mis huesos cada vez se hacen los desentendidos

Apenas puedo colgar el abrigo fiel
antes de caer como árbol muerto

Sentado como una piedra que desconoce su origen
no puedo despertar de las noches con sabor y deseos de azar.



viernes, 30 de octubre de 2009

Pensamiento sobre la mesa

Quisiera escribir lo que nunca se ha escrito
Es el arrebato infantil que me nace cuando te pienso
cuando las piedras desconocen mis pasos
y los gatos le temen a mi ropa
envuelta en tabaco y vino.

Me gustaría llamarte como al viento en dias de calor
cuando sombras sin sosiego
deambulan de estación en estación
pensando que traigo palabras más frescas
que cualquier cesto de frutas.

Pero es cierto que me iré esta noche
Dejando tendido estos deseos ocultos tras sábanas
y fotografias de infancia
pensando que todo
y nada
nos une.



lunes, 26 de octubre de 2009

Durmiente en la retina

Escucho tu voz cercenada
El capitolio de tus miradas
huyendo de toda fé y nada
Enredada con tus nervios
tu hueso roe que roe los abrazos del vacío
apenas buscas una ola que reviente
cansada de las garras torpes
el azar marchito
de las coyunturas que genera el tiempo
estás mutilada, coja de emoción.
No te sirve volar
no te sirve creerte uno con los elementos
ya nada parece ser como los árboles
ahora todo es sangre, sudor
Las paredes no dejan de brotar entre el tacto y la vista
A un metro de distancia
el cuerpo parece más una cueva retícula
que se aferra a sagrados momentos
la huída interminable que no reparan los ojos.

No vine por tu testimonio

No vine por tu testimonio
No vine por tí
ni tus palabras a las que tratas como gatos domésticos
No vine a predecir mi suerte en tus ojos
a tantear lo mucho y poco
acerca del cielo y los latidos de la tierra
o bien como un auto fuera de moda
o como un prestamista salvador
una hiena sedienta de risa
un zancudo molesto sin su sangre
una mosca observando la tierra en siete segundos instantáneos
una tonada más tres vasos de más
No vine como santo promiscuo
o el desterrado a que a hierro mata
o como zapato lastimero
cuadro repteríl
malestar de lunes
Frío dentro del paladar
signos de ventilación ósea
noctámbulo otrora risa
alma en pena
tristeza carcomida
ofensa gratuita
dinero al por mayor
delirios místicos
arrebatos del Gánges
idealista cesante
artista conceptual
bus sin recorrido
alma veladora
apetitoso karma
o bien relación en pro de las extensiones del ser.
Nada
Nada es a lo que vengo
Apartes o de lejos
No vine por tu testimonio.





No eres capaz

No eres capaz
Asi quedó demostrado en tu rostro
presa de un conflicto
mezcla de atardeceres
oscuros nubarrones que interrumpian tus pasos de niño- progenitor.
La tarde tuvo su apuesta
y fué suficiente
llegar esas temidas reticencias
simbolo de las cosas atoradas de amor
vertido todo en estrepitosas imágenes
una sensación de ropa vieja
que ha de guardarse hasta un próximo verano.

En su ciclo
los pasos nos delatan terribles encantos
Aún cuando se halla pisado una sombra en la oscuridad
un charco de agua imitando
la inocencia ya carcomida
hay encantos que nos sugieren algo más que esterilidad

La tarde se ha jugado el tiempo
en esos besos que parecen absorber al mundo entero
El ciclo de los nervios
girando en ese descontrol hacia la nostálgia
no está exento de prejuiciosos caprichos
ni la bebida una forma de salvación.
apenas unas cuantas paradojas para disimular lo poco
sano y bueno que yace de los huesos
ni una forma de arrebato idealista
parece converger a esos temidos recuerdos
que si bien no matan
hacen de cadenas
cuyo ruido se mezcla con los motores de los autos.

domingo, 25 de octubre de 2009

Aparición nocturna

I
Tengo un sonido de misericordia
en la voz
Un aparente hecho de contradicciones:
El vómito es amor
El amor es vómito
Apenas unos cuantos gramos de ilusión
para golpear la vista
en los cercos de madera
La madera que se pudre
con esa rutina horrorosa
así los recuerdos, así tambien
los vocablos fantasmas
que sienten la necesidad de salir expulsados.

II
Los sueños gustan de dormir en la tina
Ellos se codean con las oscilaciones
del cuerpo
invadido de imágenes de buses
de trenes oxidados
y lo quieren volver todo
en la expresión del futuro.

III
A lo lejos
algo parecido a campanas parece quebrar los vidrios
Tal vez sea algún jinete desconocido
que nos recuerda que la soledad es nuestra madre
La única que lleva la cuenta de nuestras lágrimas.

IV
A pesar de las monedas que arrojamos
en pro de la flor de la amada
en pro de los cigarros-prestancias de la noche-
en pro del beber
y la confabulación de los sentidos
Aún me gusta creer en ciertos destellos
en las figuras sagradas que poblaron mi infancia
ya que todo vicio
es señal fantasma de algo puro que muere
Así tambien
la erradicación del povernir
por una temporada en estaciones
sumergidas en monótonos números
En las plazas donde ninguna paloma es bien recibida
aún creo en esa migaja, cruel por excelencia
del cielo que alguna vez se desbordó de entusiasmo
y quiso ser uno con las montañas y los ríos
pero que deserta a cada minuto
como nosostros desertamos de los espejos.
Ahí vemos por fín
nuestra cara
arropada en cálculos
En predicciones de poco calibre
Ahí está ella y nosotros
nosotros, una sencilla silueta esparcida
Mas simple que un cortejo de novios novatos
Reclinados
haciendonos un poco más cenizas en nuestros ojos
qué hay del otro lado?
Detesto que las emociones saqueen mis posadas
mis estatuas pulidas con sol, risas y sangre
qué hay del otro lado, esta noche?
Quisiera ser veloz como un pensamiento joven
tal vez alejarme lo suficiente como
para reconocerme bajo otros estigmas
otras premisas
Pero la mesa es vieja
El lápiz, viejo
El paisaje...
Ya no hay paisaje
Hay robuznos
Hay columnas hundidas en los jardines
Hay calaveras adornadas con oro
Y el río?
Río turbio, por lo demás, inconfesable
se hizo más persona que todos los amigos juntos
Ahora y nada para siempre
Ahora lo mucho, lo poco
La nostálgia ha muerto
Es vicio
Todo es vicio
Estoy cansado de hablar
De escribirme y leerme y descubrirme macabro
Macabro de noche
apenas con algo de sangre
para dejar escrito mi nombre
bajo las patas de una mosca.




Mi nombre parece erosionarse con los labios
Mi nombre,
que se ocultará tras secos matorrales.
De nada sirve pasearse entre las risas
fingir emotivos encuentros
durante el naufragio.

Habita un fantasma de ciudad en esta casa
Una canción que recuerda la tumba
para el niño que enterró sus juguetes





miércoles, 21 de octubre de 2009

Pequeño secreto

Yo quisiera irme como el vuelo
de las hojas que caen
a esa estación derrumbada
Volver a ese grupo de jóvenes ebrios
que están en la línea del tren
dejando sus buenos años
en lo durmientes donde se hará la próxima fogata
Quisiera reconocerme
en esas palabras desteñidas de los muros
en los abandonados potreros
dónde un joven tendió su rostro para siempre

Las esquinas dejaron de sonreirme
y me siento como un inspector de tren cesante
que camina frente a nuevos rieles
mientras mis amigos no paran de hablar
del futuro y de lo que tienen sus bolsillos
cuando quiero ser como esas hojas de otoño
que se arrastran suaves
queriendo volver al árbol que las soltó.

Esperar

Tal vez lo que queda
es esperar
Qué?
Dónde?
Esperar algo
tal vez esa sombra congelada que se forma
tras nosotros cuando se enciende la televisión
a que nos abrace con esa garra de leopardo
y nos devuelva aquello
si es que perdimos aquello.

Tal vez sea hora de dejar la lengua cual alfombra orgullosa
Los zapatos en lucha sangrienta con los pies
y la boca
horrible orgullo que desconoce hábitos
secretos, murmullos en la tarde
a que la armordacen aquellos dientes de ceniza.

Hay un ánimo de calle sin árboles
Una voluntad de edificio abandonado
Acaso debieramos tener un corazón de cola azul
una cría que ahuye por nosostros

Pero somos seres perplejos
condenados a la maravilla de lo desechable
Un vagar entre motores, sirenas, abrazos
despedidas, olvidos, temores, café, cigarros
imposibles, actos de ilusionismo, amor, desamor
cáncer, diábetes, cirrosis, pequeños demonios de halloween
una partida de brizca, besos que se entierran en la arena.

Hay que esperar
Solo una vuelta quisquillosa del péndulo
mientras actuamos como transeúntes
devorando noticias de desorden y caos del mundo
y lo que quede en la corbata
que lo limpien esos otros pobres señores
capaces de comer monedas y plantas de reliquia

Pero esperemos
Sigamos esperando
Aunque el día deteste nuestra monotonía!
Aunque actuemos como parásitos al acecho!

La raíz de todo

La raíz de todo
La pluma que parece envolverlo
con sutil gracia
Una sonrisa se regala como cualquier trofeo circunstancial
Eso lo explica todo
como es costumbre
El escaso rango
La suela descocida
La mirada imberbe

Yo sé que quieres reinventarte
y de paso a la galaxia entera
Quisieras crear nuevos signos
inventar nuevas superticiones
para apaciguar tu ánimo de polilla angustiada
que hace que tus sentidos broten
sin consentimientos ni condescendencias.

Adoro la confusión que arman los ojos
Sin ellos, yo no podría esconderme con lujo
El pasatiempo de amar lo imposible
te queda ajustado como faja en robusto cuerpo
Me encanta el llanto que brota en las palabras
cual consignas de desafío
y yo que te creí un ambulante con tus pecados a cuestas.

Quieres ser parte del moscardón
optar por la lozanía
lo áspero de la voz en noches de apuestas y vino
Se nota que no sabes lo que pides.

Anda y vé a dar recetas de sabiduría a los espejos
Vé convenciedolos de que todas las cosas
son meros aparatos fugaces, destellos para el olvido

Pero deja de lado tu cuerpo
Sintiendo cómo los gusanos brotan por la espalda
Ahí te ves vieja como una guitarra de bolero
sin cantos ni dedos que recogan
el fragor de tus latidos.



martes, 20 de octubre de 2009

La banca

Alguna vez tuvo una vida en la distancia
Los pájaros hacían sus nidos
como lo hicieron siete generaciones antes

Ahora es de dominio público
Un abrazo sutil a la indiferencia
Una muestra de vagancia en verano.

La banca es una cama para los compasivos
Una mirada de barcos que desaparecen en el horizonte
Un cadaver que apuesta su última carta en un puñado de huesos.

La banca es un dormitar en los años
Una cuna para adiestrar los ojos por encima de las corbatas
Es un pétalo que nadie recoge, que nadie recuerda

Es una carta que nadie ha leido
una mancha en el paisaje nocturno
Un canto que se aferra a los años, a sus viejos moradores

La comarca para unos pocos niños
O el lugar donde se entierran nuevas lágrimas

La banca es un último paso
antes de volver a la soledad




lunes, 19 de octubre de 2009

Carta de un forastero

Entreguémonos esta noche
Dejemos nuestra sombra más que desnuda
en la fiesta de los astros agitados, en celo.
Amémonos
libelula incandescente
Deja que te arrope con un puñado de olvidos
sabrás que la voz es una cuenta más
hacia todo lo que fué y será
Deja tomarte
por esa cintura
que en la galaxia que son tus ojos
no caben más arpegios dentro de los míos
Ni la horrible cítara del tiempo
creará preludios con el presente
Tú lo sabes
Es el tren que aún se desvela por la estación derrumbada.
Que esta noche amor
sea como concebir una estrella
preciosa, luminosa
que nos devuelva a nuestro origen
al momento de cerrar tus párpados
dibujando un dos y un cero
en ambos momentos, yo diciendote "calla, mi luna, calla"
mientras dejo de lado
las lágrimas que caen como una campana
abandonada allá en el pueblo.
Así, mi niña
con ese paso pequeño y tu sonrisa amplia
como para iluminar un puerto de muertos
No abramos la ventana al sol
ni hoy, ni mañana, nunca
que mientras toque tu vientre
aparezca el nombre que delatará
nuestro paso por este mundo y el otro.

domingo, 18 de octubre de 2009

Canje

Intercambiemos nuestros hábitos
Tu mirada de luna llena
por mi mirada submarina
Tus pasos de porcelana
por los mios con su sonido de hojas secas
Tus manos de doncella asesina
por mis dedos que acechan este mundo
La gloria de tus besos
Por el secreto que discurre por mi voz
Tu bandera de cruel seda
Por las hojas manchadas en tinta y en llanto
Lo que ocultas con gesto tierno
Por la razón de mi desearte
La sensación de estar envuelta en la oscuridad
Por los breves destellos que se ocultan en mi abrigo
Regálame tu última confianza
Yo te daré mi última alegría



Carta al hermano muerto

Me encuentro sentado detras de este cuerpo
Una sábana limpia cubriendo aquellos ojos
que parecen dos cerezos echados a su suerte

El es un hombre que disfraza lágrimas
y las envuelve en árboles
que desatan parte de esa infancia de la que no se vuelve

Ahí una vez escondió monedas de buena suerte
Desde ese entonces ama las cosas muertas
y el sonido de puertas que crujen de noche

Como una fiesta de invitados tristes
Como una canción que desafina en todo momento
Es bueno vestirse de misericordia
y darle un poco más de asfixia
a esos huesos que ansían volver a la tierra.

sábado, 17 de octubre de 2009

Carta al troncal

Hoy no quiero escribir cosas hermosas
porque las cosas hermosas
son escritas con lágrimas
desde este lado de la calle

Aunque nunca he escrito nada hermoso
si gustas de los trenes que se oxidan
o del té preparado a leña y fuego
entonces sabrás que no hay nada tan único
que compartir una noche entre cuentos
y reuniones con parientes que ya se han ido

Hoy no quiero escribir de eso
que me revuelve el alma
ni pensar en el ayer
y ni en un día como hoy
Quisiera tener un sueño
en donde los gorriones me pidieran un nuevo canto
Tal vez
yo no sabría qué cantarles.

Qué se puede esperar tras una noche de brizca
y una conversación de asuntos pocos valorados
de la buena vida
y la mala muerte que nos espera
sentada
o con joyas
o con ropas de juventud

Qué se puede esperar
de una calle teñida de buenas intenciones
y yo que la transito
como ánima dispuesta a volver a empezar

Carta a la noche vieja

A ver si esta noche me olvido de todo
De las luces que acarician levemente
los breves gestos que parecen sonrisas

Aquí no hay árbol que guarde
un puñado de mi vida
ni menos un poco de mi sangre infante

A ver si esta noche
Me vuelvo ése que aparece tras la niebla
oliendo a vino añejo y cigarros majaderos
Y si puedo
disimular mis pasos como el tren
su leve prestancia antes del viaje
con sus colores aguados
el "pate fierro" despavilando los sueños
de los niños que viven cerca de su paso.

Esperaré como un reptil
el calor de un abrazo fantasma
y osaré volverme más bravo que cualquier capitán
para desandar en los mares de otros dueños

A ver si esta noche me olvido
aunque sea por un instante
lo patético- sentimental de la vida.

viernes, 16 de octubre de 2009

Carta a los ojos que abandonan el nido

Tus ojos son la entrada a
un mundo de flores bañada por estrellas tristes.
Un recuerdo
para que tu voz sea como el viento
bajo el parrón donde bebo cerveza
para espantar resabias consignas.

Es tarde
Mi padre está cansado
Tiene una mirada de ataúd
y una sombra le aprisiona el alma
Mi madre no le teme a lo incierto
Le escribe cartas
a su hermana muerta
pidiendole que venga una noche de sábado
para empezar un último baile

Pienso en los errores que he plantado
Florecen como ebrios en dias de fiesta
debiendo recurrir a un nuevo sahumerio
ritual que me hace sentir como un amuleto olvidado.

En tus ojos ví
Esas cartas que no nunca te he de entregar
Siempre lo supe
Era un viejo burlandome de la vejez
Era un reloj marcando siglos
Era una ventana iluminando un rostro muerto

Eres la flor más joven de mi calle
Apenas si yo era una carreta sin jinete
O una plaza sin enamorados que lo llenara

Qué importa lo que halla sido para tí
Mi padre muere
y pide un último consejo a la vida
mientras en tus ojos
soy esa nada que te agitó unos cuantos nervios
antes que pudieras ver ese amanecer
que una vez dibujamos con palabras y formas inhumanas

Fuí un invierno más
y los consejos son un nuevo déficit

Mi destino no es mayor que el de mi padre.





martes, 13 de octubre de 2009

Carta a Valparaiso

No es necesario huir
No es necesario temerme como a las cosas nuevas
Todo fué un designio alegre
que terminó con mi nombre encabezando
tu lista de duendes muertos

Siempre sé cuando estás ahí
Como la luna tras la lluvia
o como el gorrión escondido tras su canción
porque al igual que las calles de tierra
tengo unos cuantos recuerdos enterrados.

Para qué escribir tu nombre en las rosas
en el corazón de las rocas
en los huesos que serán devorados
por el animal del tiempo

Sólo no huyas de mí
Deja que los números se burlen canallas
Que mis ojos sean otro par más
que ha sucumbido a tu mirada marina




Cuenta

Uno
Para el olvido
Dos
Para que nos olvidemos
Tres
Para soñar
Cuatro
Para el silencio
Cinco
Para el baile
Seis
Para entonarnos
Siete
Para la suerte
Ocho
Para acallar
Nueve
Para asomarse en la ventana
Diez
Para la suerte.

lunes, 12 de octubre de 2009

La tarde es cálida como la sonrisa de un niño
Es hora de ir a pasar una tarde con los amigos
más que fantasmas,
breves siluetas eclipsantes
Ahí estará Francisco y su gordo perro
ladrando a transeúntes fúnebres
Renato se burlará de sus años
Cristián se sentirá más grande que los sabados
mientras yo malgastaré mis últimos humores.

Mi mano volverá a creer en la suerte
de una moneda encontrada en la calle
Las cosas tendrán una frescura un poco más alegre

Los pasos ya no serán en la noche.

Habrán ciertas palabras
de las que me arrepentiré
cuando todo halla terminado.

viernes, 9 de octubre de 2009

Amanecer

Boca amarga
Diez a quince vueltas encima de la cama
por los proximos cien minutos
La mente hace su inventario
Tengo sed
No quiero levantarme por un vaso de agua
Maldigo todo pájaro y vendedor ambulante
Maldigo las voces que hablan de mí
y lo mezclan todo con suposiciones
anhelos, y gimoteos
Pienso en quince mujeres distintas
Diez están en Francia
Las otras cinco me picotean los pensamientos
No doy preferencias a ninguna
Bueno...
Depende el día
Tic-tac-tic-tac
Hay que hacer algo
Desearía una noche por los próximos seis meses.
Nada de despertar
Nada de gallos
Nada de luz calórica
Seis meses pido.
Concilio el sueño
Después de dejar de pensar en mí.

Noche

Apuesto diez a uno a que me bebo una botella entera
y no moriré en el intento
Ahí vá mi alma les digo
se vá como un barco de papel que se arroja estero abajo
Pido un cigarrillo
Pido uno o más besos
Pido un abrazo también
Me dan ganas de llorar
Un espejo apunta sus dardos a mí
No soy más que una bolsa de lágrimas
que debieran ser arrojadas al próximo camión de basura
Regreso a casa
Destapo una nueva botella
Escribo palabras parecidas al arameo
Me siento un santo del ocio
Tengo una mirada parecida al de ciertos posters
Siento que debería dejar mi cabeza aparte
Dejar de revolotear para siempre
Aunque siendo sincero, ésa es la condena
Reviso una foto
Ella sale hermosa
Será siempre joven para mí
Mientras envejezco en común acuerdo con los muebles
Salgo al patio
La luna destemplada
Me siento en el sillón donde te ví por vez primera
Recuerdo frases tontas
Te dije que no quería volver a verte sentada en el lugar donde te encontré
y es quizás el único de mis consejos que aceptaste a mano abierta.
Fumo un cigarrillo
Aunque en realidad no quiero hacerlo
Me pregunto si fuí un tonto
O un ávido despiadado que tuvo compasión de tí
Los perros ladran
Los pájaron comienzan su tradicional cantata
No quiero dormir
No quiero despertar
Y si me confundiera con los perros callejeros
que aparecen en mi paso?
Y si tuviera que ser yo más sueño ante todo?
De esa forma yo sería un único rival
Me pintaría de.....
de...
Qué locuras más idiotas se posan en mi cabeza.
A no ser que vaya y lo acabe todo
De un sonido y ya
Sin cartas, ni testimonios
Solo un sonido que viaje veloz por los oidos que más me importen.
Él cielo es ya más claro
Una sombra debe volver a su tumba
antes que nos reconozcamos en la mirada

Tarde

Busco algo para engañar el estómago
Los fideos de ayer son una opción
La otra es encender el vaso que iluminó mi rostro
hace pocas horas atrás;
Cada día pierdo algo que debió ser mío
Lo intuyo en el paladar
Aparece con breve amargor.
Hay cenizas en mi boca
Hasta los dientes quieren deshacerse de todo.
Me recuesto.
Leo un libro sobre la expiación de la carne
y la piedad del ocio en su cenit
Aparecen ciertas moscas.
Mato a una de ellas.
Me pregunto cómo ha de ser mi muerte
De un solo golpe o a tiros o a saltos.
Deseo dormir un poco más
pero estoy en triste apetecer
El dormir me obliga despertar
Despertar me obliga al sueño
Es un eclipse constante y eso a la larga agota.
El teléfono suena
Mi voz es irreconocible
Una amiga de Francia anuncia próxima visita.
Sonrío con mis últimas reservas
Mi gata parece entender mi estado; me río de tal conclusión
Enciendo un cigarrillo
He creado nuevas luciérnaga para esta noche
Un hombre llama en la calle
Prefiero que una araña suba por mi pecho y jugarme el paso de su camino
Estoy cansado de estar acostado, de estar en pie
Me gustaría escribir un soneto hermoso
No tengo a quién escribirle
Ya son las nueve de la noche
Pronto deberé caminar hasta una próximo botella
pero también estoy cansado de ir a beber con amigos pasajeros
Me cansa tener que desfigurar el rostro
simular un cuadro con eternos matices ocultos
Me aterra ser simple
Aunque quisiera serlo
Soy un alma cubierta de nudos
No me identifican las palomas blancas
Ni el trébol de cuatro hojas
Pienso que de ser algo,
un resabio de algo
Algo y su relativa menor de algo
Sería un dibujo,
una descripción, una señal de adiós.
Debo ir a beber.


jueves, 8 de octubre de 2009

Desesperación

Todo nos había convencido

Fuimos ese dulce esclavo

deseo de todo buen amo

el que nos abrazó por vez primera

y ni los gritos de la feria

resultaron tan familiares

Lo único que nos queda es París

París, el lugar donde yacen todos los sueños.

Rebrotes

El calor ya no vá a tu dirección

Y las hojas que guardan parte de nuestras lágrimas

ahuyentadas hacia lo más próximo de los ojos en apariencia común al de las manecillas del reloj, no son más más que leves besos, alaridos de lo que fué una noche desesperada, vicio dentro del vicio

La quietud de las especies en celo es similar al de los instrumentos cuya corrupción se haya en el silencio de las cuerdas, en el delito de fingir la humanidad en las venas

Aún hay unas cuántas monedas para la ciega de quién, horrible fractura que nos obliga el replanteo de ciertas creencias aún más olvidadas en la misericordia de otras botellas.

En la esquina de alguna calle unos cuantos abrazos es una porción exacta entre vida y muerte; A lo más un breve acontecer de miradas frias que nos revuelvan el espíritu como quién sacude un chaleco sucio, actual lugar de descanso para viejos zapatos.

Hay en todo una suerte de atajo, una mordida y el ansia de ser animal no deja de rondar hasta en los sueños en los que creemos ser seres más hermosos y menos perturbadores que los que habitan noche tras noche en la barra de la vida, cerveza en mano

hasquiado de tanto fanatismo por la vida, obstinadamente salvaje hacia la sabiduria y no es más el recodo de las cosas lo que nos dá ese aire de majestuosidad tan ansiada por los llantos y alguna otra cosas que nos dé algo de comunión.

    • Es la bulimia del alma
    • Es el exceso a todo que nos muestre el ocio en la ventana
    • La prisión de cada cual en lo que respecta, el hijo de un fantasma atrapado en el hastío
    • El sonido de los labios y su paso por el mundo como melodía fúnebre.
    • Los sentidos y su condición de amante en los alaridos.

Al igual que un cuerpo desnudo dentro de la bañera, así cada cual, en vientre hostíl, objetos de acción inanimada nos mueven cuales títeres en mano inexperta

Una medalla cae de tus ojos; Ahora son las nuestras y no las suyas, las que nos dicen esas palabras estilo escandinavo que arrebatan la cuerda de lo relativo.

Hay muchas calles sin nombrar; Hay más perros que diablos urgueteando de lugar en lugar; y en lo que toca al horizonte, éste nos envejece a punto inexacto.

Pues la piel deja de ser testimonio de vivos; Existe el color de mantel en nuestros labios, el café tiene el gusto de las cosas vaciadas y la imaginación es fiera agonizante.

Eso somos; crueles espectros en busca de aquél placebo que nos devuelve algo de lo que creímos ser; Acaso una rueda maldita del tiempo en dónde no seamos más que un hámster envolviéndonos en filosofías más que celadas o una flor sin su octava tradición.

Y el espejo ¿A qué? Y los huesos ¿A dónde? Nada de aerolitos viajeros por el mundo; A lo más un breve galopar que nos confunda con ese algo que es del más allá.

lunes, 5 de octubre de 2009

Tal vez y todas las noches
es la misma carta
pintada por el mismo dedo
con la firma del mismo nombre
cuyas estrellas reverencian
formal y llanamente
al momento de escribir esta carta
con el dedo de Lihn o de Teillier
mas no con mi dedo
Sí.
Las cosas todas tiene un humor discreto
Hay algo humano en lo que le rodea
y de proporción inversa
Lo inmóvil habita en nosotros
Irradiando esa necesidad del estar por estar.
Ahí se cocen unas cuantas cabezas ortopédicas
en extraño afán
La tierra que busca salvaguardar la crianza de los niños
-Hijos naturales de la violencia-
Con fino manto de cordura
en su débil deseo
Parece todo un cantar monótono
Un papagayo triste y desafinado
a quienes más y un par de menos
buscamos una cierta sed de justicia
no a la manera primitiva
sino con toques delicados
ahuyento de sonido,
sonido de proligalidad a manera de un cuarteto de cuerdas.
Periódicos inundados de nuevos cadáveres
la lista de sangre parece no tener necesidad de ser saciada
Un miedo parecido al de calles nuevas
habita en el ser cuando se recorren los pasos de noche
No es lo mismo una mañana aquietada por la esperanza
que la noche insatisfecha de los caprichos humanos
y en ella recorrimos
oliendo un hedor reconocible al olfato adiestrado.
Ni aún la supuesta seguridad de saberse pobre es garantía de nada
Ni siquiera el vestir de abrigo y de polvo sugiere
una especie de complicidad fingída cuando se trata al cabello
como antigua corona
Allá somos todos una manáda
Dispuesta al acecho de algo
De la avaricia hasta al vacío
Todos somos pétalos cortados por una misma mano
de ley única
Por mí desconocida.

domingo, 4 de octubre de 2009

Exilio

Alguna vez me mezclé con la gente
Usé sus tenidas
me ensucié con sus manteles
Bebí,
lo fumé y gasté todo en cortesias de poca monta
Amé a una mujer de verdad
a las otras sólo les hice el amor
Tendí mi cuerpo bajo la luna
otras apunté hacía al sol
Pedí deseos a todo astro que caía como fruto maduro
Resolví los enigmas de ciertos ojos
Olí a champán más que perfumado
Obsequié pequeñas luces en la oscuridad
Un gato callejero me regaló su frío ronroneo
Dormí en sábanas limpias y más puras que cualquier hombre
Aprecié los cuadros como a las hojas de otoño
Vestí de mármol al momento de rugir
Olvidé todo de una vez

Así, al hallarme solo con un puñado de pelos en las manos
me volví hacia el otrora cuerpo
y vomité cada placer por ojos, oídos, dedos
y fuí yo mismo
La mancha que una vez aplastada en el suelo
viré en triste tono amargo
hacia lo que hoy son las mencionadas
horas y letanías de desconsuelo.


Plaza de los desiertos

Viste la luna brincar por las nubes?
Decíamos que se trataba de una noche tenebrosa.
Debíamos temer de nuestros cuerpos
de los pensamientos que se desbarrancan
Atender los latidos
como un cazador
la paciente presa
Debiamos fingirlo todo
aún sabiendo que todo era suspiro

La niebla crecía en nuestras manos
y con ella
el sonido de los vehículos
adquiría un sabor de alma destemplada

Visitabas las lágrimas en noches como ésta
Te regalé un compás para la virtud
mientras en mi bolsillo
la suerte se debatía en fieros dientes
la caída de este cuerpo

Yo quise encomendar mi nombre al tuyo
Preferí olvidar todos mis salmos
Haciendo del número siete
la cuenta de lo que hicimos y no hicimos

Hemorragia de amor, rasguñado
lo quisimos todo como un niño oropel
Alguna vez estallará un dulce sonido por encima
de toda licencia perniciosa de la ciudad
y yo te preguntaré a manera de asma:
Alguna vez la luna nos habrá visto brincar
entre estas ventanas
y los secretos que nos confiamos?