Esta es quizás nuestra última vez
La última de un montón de alegorías pregonadas como comerciante en feria
Ahí por un momento
fué que nos dimos ese vistazo que delataría certeros presagios
Has conocido lo que ocultan las personas tras su máscara
Ahora no le temes a los días nublados
Ellos ya no gozan de tu plena indiferencia
Es cruel preguntar qué será de todas las cosas
Confundirla con la soga del destino
es quizás uno de esos actos delirantes en los que uno se sumerge
sobre todo cuando esta noche
Uno no es más que un portavoz sonámbulo de algo
Acaso un leve zumbido entre otros tonos amargos
De ahí en más
abrazos, risas, puñado de miradas colmadas hasta la saciedad
de líbido, la madre de todo buen bebedor.
Es quizás ésta la vez en que ya nunca te diga:
Giro de vuelos, raíces arrepentidas, caridad de sombras
Tú te has detenido en esos ojos que aplacan tu conducta carcelaria
A pesar de que no sepa de sonetos
Es mejor tenerlo como a un viejo instrumento
Esperando ser intérpretado por el fantasma del ciego de la esquina.
Cuánto has perdido de mí?
Cuánto perderé yo de tí?
Extraña vía que nos reduce a precarias voces
Tengo la depresión del fín del mundo
Has oído la quejumbre entre los distintos bares
que nos devuelven a la oportuna, implacable realidad
Apenas un gorgoteo que alimenta una calle llena de pura noche
Como una sombra escondida en el paradero más solitario
Como un tarro de basura recien lavado
Tú estás conversando con alguien que habita más cerca que yo de mis palabras
Apenas un cuadro más alegre y menos romántico
Esta es quizás la última vez
en la que digo;te quiero
sin parecer un ente enfermo, acorralado por las irascibles palabras
de un espectador ensimismado.
jueves, 31 de diciembre de 2009
viernes, 25 de diciembre de 2009
En la mesa de los pecados
En la mesa de los pecados
La corona mayor-autonomasia sostenida-
La tienen aquellos residuos con olor a terneros mojados
A la manera impúdica, colosales palabras
brotan como nacidas de un cementerio
carente de todo vestigio y poesía
Todo aquí y para allá
Toda modestia aplacada bajo el morado violento de la soledad
Algunos ya no alcanzan a soplar sus velas
Eso nos devuelve a la condición pequeña de las cosas
Convicciones ínfimas sobre un mundo igual pequeño y manipulable
para cualquier astro roedor de instinto asesino
Y hay poco de todas las cosas
y en la mesa de los pecados
El recuerdo tangible de un saludo poco real
Puede ser como el sonido de las cadenas en el hospital abandonado
O bien puede ser
Esa rara y breve ilusión de que se es grande apenas con un puñado de saliva bien intencionada
O unos cuantos ojos deseosos de mirarlo todo
Fría y obsesivamente como una criatura
parida en un mundo donde los edificios son árboles de cuya majestad
es una manera de jactarse ante los dioses
El mar ha cerrado sus fauces
Algunos se han empeñado en verla despierta
Sin embargo es ella quien nos descifra
Apenas somos un montón de amebas poco creíbles en su ya recorrido
y demasiado hablar de la historia
Pequeñas ánimas que lo regurjitan todo como el ebrio
que espera la hora en que el bar anuncie la próxima cosecha
Después de eso, la nostalgia
O esa palabra que anuncié en primera fila y que la creí más mía que de ella
Esa sensación en que uno se cubre el rostro mientras la lluvia
azota fuerte sobre los árboles
y los gatos se esconden en débiles cajas de cartón en extraña hermandad
abrazados con una mirada que invita a la desazón
En todo lo demás solo un par de dados
una vuelta de piernas y ojos que decidan borrar mapas y planetas
Quizás construir... No, es tiempo de destrucción
Es hora de ver las sombras libres de toda pared
Anidarlas como un puñado de cerezas, en la frente y en la mejilla
adoptar la clásica postura de un bufón cesante
Y reirse de las cosas que tienen el sonido de una bala al interior de una sopa
porque en la mesa de los pecados
Todo acción deja su leve trampa
Y la eternidad habita en ella como con hambre de hombre
todo al alcance de todo
De esa realidad que aspiramos por la nariz
Negandola con la caida de los dientes.
La corona mayor-autonomasia sostenida-
La tienen aquellos residuos con olor a terneros mojados
A la manera impúdica, colosales palabras
brotan como nacidas de un cementerio
carente de todo vestigio y poesía
Todo aquí y para allá
Toda modestia aplacada bajo el morado violento de la soledad
Algunos ya no alcanzan a soplar sus velas
Eso nos devuelve a la condición pequeña de las cosas
Convicciones ínfimas sobre un mundo igual pequeño y manipulable
para cualquier astro roedor de instinto asesino
Y hay poco de todas las cosas
y en la mesa de los pecados
El recuerdo tangible de un saludo poco real
Puede ser como el sonido de las cadenas en el hospital abandonado
O bien puede ser
Esa rara y breve ilusión de que se es grande apenas con un puñado de saliva bien intencionada
O unos cuantos ojos deseosos de mirarlo todo
Fría y obsesivamente como una criatura
parida en un mundo donde los edificios son árboles de cuya majestad
es una manera de jactarse ante los dioses
El mar ha cerrado sus fauces
Algunos se han empeñado en verla despierta
Sin embargo es ella quien nos descifra
Apenas somos un montón de amebas poco creíbles en su ya recorrido
y demasiado hablar de la historia
Pequeñas ánimas que lo regurjitan todo como el ebrio
que espera la hora en que el bar anuncie la próxima cosecha
Después de eso, la nostalgia
O esa palabra que anuncié en primera fila y que la creí más mía que de ella
Esa sensación en que uno se cubre el rostro mientras la lluvia
azota fuerte sobre los árboles
y los gatos se esconden en débiles cajas de cartón en extraña hermandad
abrazados con una mirada que invita a la desazón
En todo lo demás solo un par de dados
una vuelta de piernas y ojos que decidan borrar mapas y planetas
Quizás construir... No, es tiempo de destrucción
Es hora de ver las sombras libres de toda pared
Anidarlas como un puñado de cerezas, en la frente y en la mejilla
adoptar la clásica postura de un bufón cesante
Y reirse de las cosas que tienen el sonido de una bala al interior de una sopa
porque en la mesa de los pecados
Todo acción deja su leve trampa
Y la eternidad habita en ella como con hambre de hombre
todo al alcance de todo
De esa realidad que aspiramos por la nariz
Negandola con la caida de los dientes.
Amigos del futuro
Los amigos del futuro
Tendrán rosas plásticas en las orejas
Verán la vida como un todo y nada simple
Acaso una mera impresión académica de los hechos
Una elocuente arbitrariedad refinada
Los amigos del futuro
Creerán que los abrazos
Es una señal débil, poco auspiciosa
para los actos en que el silencio
Deba usar el más exótico de los ejemplos
Así ellos
De manera pálida
como cuando se descubre un amante recien encamado
No creerán en tales palabras y gestos analfabetos
Ellos solo dirán: Una vez en la vida
De ahí todo podrá escurrirse
Y uno tal vez quede arrojado al antojo
De cuya masa crítica se ha hecho tanto tratado, ensayo
Que por lo demás sólo deja una confusión a manera de roedores inexpertos
ejecutando una cátedra del que los panaderos, zapateros y lustrabotas
Jamás han de entender
Ellos sólo confían en el instinto de los instrumentos
Lo demás es sólo una dialéctica
De cuyo honor penden las personas del futuro
Los amigos, esos que se pasean borracho-analizadoramente
sobre la tierra que pisan
Juzgándolo todo con un "es, pero no es"
Han creado la rara certeza de que el tiempo todo lo cambia
de que las cosas todas deben decirnos adiós
Y que ningún rezo a los santos y demonios
podrían otorgarnos ni siquiera a la manera minúscula de tales hechos
Solo un sorbo de presente,
El silencio sellando de manera dulce los labios
Cruel paradoja mientras se está aqui hablando con estímulos
Reflejo cual cola de lagartija sobre la tierra
Tal vez uno se canse de todo, es cierto
Cansa ver puertas abiertas y cerradas
Con olor a señora recien perfumada
Cansa a veces ver estrellado cada ojo en la cuenca de las rejas
Lamer de manera confidente ese octavo recuerdo de la vida
Pensarlo, meditarlo, rebuznarlo, parirlo, revivirlo
Hartázgos que por lo demás nos crean ese futuro a la manera de reloj de péndulo
Amandolo y odiandolo todo como un parpadeo
El camino ahí está, tendido para cualquier vagabundo exiliado en el pasado
Los amigos del futuro no creeran en abrazos
Ni en palabras que significan tanto como un pez dorado a la intemperie
Y tal vez sería bueno dormirse bajo la casa
donde los muertos son siempre jóvenes
y la manera de morir
es solo el anillo que sirve para reconocernos
Cuando se está en la nada.
Tendrán rosas plásticas en las orejas
Verán la vida como un todo y nada simple
Acaso una mera impresión académica de los hechos
Una elocuente arbitrariedad refinada
Los amigos del futuro
Creerán que los abrazos
Es una señal débil, poco auspiciosa
para los actos en que el silencio
Deba usar el más exótico de los ejemplos
Así ellos
De manera pálida
como cuando se descubre un amante recien encamado
No creerán en tales palabras y gestos analfabetos
Ellos solo dirán: Una vez en la vida
De ahí todo podrá escurrirse
Y uno tal vez quede arrojado al antojo
De cuya masa crítica se ha hecho tanto tratado, ensayo
Que por lo demás sólo deja una confusión a manera de roedores inexpertos
ejecutando una cátedra del que los panaderos, zapateros y lustrabotas
Jamás han de entender
Ellos sólo confían en el instinto de los instrumentos
Lo demás es sólo una dialéctica
De cuyo honor penden las personas del futuro
Los amigos, esos que se pasean borracho-analizadoramente
sobre la tierra que pisan
Juzgándolo todo con un "es, pero no es"
Han creado la rara certeza de que el tiempo todo lo cambia
de que las cosas todas deben decirnos adiós
Y que ningún rezo a los santos y demonios
podrían otorgarnos ni siquiera a la manera minúscula de tales hechos
Solo un sorbo de presente,
El silencio sellando de manera dulce los labios
Cruel paradoja mientras se está aqui hablando con estímulos
Reflejo cual cola de lagartija sobre la tierra
Tal vez uno se canse de todo, es cierto
Cansa ver puertas abiertas y cerradas
Con olor a señora recien perfumada
Cansa a veces ver estrellado cada ojo en la cuenca de las rejas
Lamer de manera confidente ese octavo recuerdo de la vida
Pensarlo, meditarlo, rebuznarlo, parirlo, revivirlo
Hartázgos que por lo demás nos crean ese futuro a la manera de reloj de péndulo
Amandolo y odiandolo todo como un parpadeo
El camino ahí está, tendido para cualquier vagabundo exiliado en el pasado
Los amigos del futuro no creeran en abrazos
Ni en palabras que significan tanto como un pez dorado a la intemperie
Y tal vez sería bueno dormirse bajo la casa
donde los muertos son siempre jóvenes
y la manera de morir
es solo el anillo que sirve para reconocernos
Cuando se está en la nada.
martes, 22 de diciembre de 2009
Vaticinio
Sólo unas cuantas bocinas recorrerán las calles
Por donde este cuerpo habló, gritó, amó y deshonró
No más.
Se alejarán la figura pública de los santos
Las botas yanquis de los citadinos
Las bicicletas que frente a los bares
Esperan a sus dueños fantasmas
Todo.
El viento leerá una última confesión
Los gorriones habrán muerto para entonces
Un niño jugará a la pelota creyendo ser el mejor de los futbolistas
Y todos se burlarán del borracho que camina a mediodía por la plaza Belén
El último deseo de este cuerpo
Es que lo recuerden como a una figura de poster
O como la primera comida que hizo vomitar
Como un chiste preparado
Carente de toda y exigua vanidad
Pero todo esto puede sonar a una mera borrachera
No.
En verdad, para aquél día
Su padre y su madre estáran en el cielo prometido por sus antecesores
Su novia habrá muerto de un tiro
Y sus sobrinos le desearán la muerte en secreto
Su gatos lo mirarán con lástima
El cigarrillo será uno mas de los resquicios de juventud perdidos
Será un hombre calvo, herido por la noche
Extranjero de las calles que lo vieron nacer
Y todos se habrán ido
A contar los días para que se celebre un próximo aniversario
De aquellos que mueren con una honra en el anonimato
Apenas el destello febril de unos cuantos ojos
que lo vieron ir y venir
como un ángel sin cítara ni aureola en la cabeza.
Por donde este cuerpo habló, gritó, amó y deshonró
No más.
Se alejarán la figura pública de los santos
Las botas yanquis de los citadinos
Las bicicletas que frente a los bares
Esperan a sus dueños fantasmas
Todo.
El viento leerá una última confesión
Los gorriones habrán muerto para entonces
Un niño jugará a la pelota creyendo ser el mejor de los futbolistas
Y todos se burlarán del borracho que camina a mediodía por la plaza Belén
El último deseo de este cuerpo
Es que lo recuerden como a una figura de poster
O como la primera comida que hizo vomitar
Como un chiste preparado
Carente de toda y exigua vanidad
Pero todo esto puede sonar a una mera borrachera
No.
En verdad, para aquél día
Su padre y su madre estáran en el cielo prometido por sus antecesores
Su novia habrá muerto de un tiro
Y sus sobrinos le desearán la muerte en secreto
Su gatos lo mirarán con lástima
El cigarrillo será uno mas de los resquicios de juventud perdidos
Será un hombre calvo, herido por la noche
Extranjero de las calles que lo vieron nacer
Y todos se habrán ido
A contar los días para que se celebre un próximo aniversario
De aquellos que mueren con una honra en el anonimato
Apenas el destello febril de unos cuantos ojos
que lo vieron ir y venir
como un ángel sin cítara ni aureola en la cabeza.
Rebelión
Ahora que esta noche
Mis propias letras se han vuelto mis secuaces fieras
El pensarte, el imaginar oler tu perfume
Es otra imagen a la manera medieval de las cosas
Hasta aquí he cerrado todo ojo inquisidor
Testigo de cuanta lluvia innecesaria
He cerrado toda probabilidad de engaño
Para que el simposio de sombras no sean más
Que una apuesta fallida, un impulso
Motivado por reacciones involuntarias,
parecido como actúa la lástima, antojadiza versión de los hechos presentes
como un caudal de puertas que a ningún lugar conducen
Nunca pensé que las palabras pudieran tener una escama
Parecida al de los peces cuando yacen frente a la costa
A lo más las creí relativas al pulso de una canción barroca
para evitar toda sonoridad contemporánea
Como una sensual bestia parida por un santo profano
Ellas me han cegado, regurjitado y enrostrado
la cruel visión de los buses cuya carga va lamentablemente a ciento veinte latidos
De ahí en más, todo nombre que mencione algun atisbo cercano al tuyo
Conduce a la creación de la desesperación
Al volumen que no alcanzan los bolsillos ni las manos
A la encrucijda de verte bailar frente al abismo
Tú bañada en la juventud, yo agitado, pensando en trenes que no han de llegar
Robarte una frase, denominarte como una estrella retórica
Preñarte de halagos, endulzar aquél rostro en silencio
Es solo la débil respuesta que un forástero cualquiera podría dar
Una frágil visión de calaveras en un sueño cuando se está muy cansado
Pero basta de voces parlantes
Aunque en las casas, solo se escuchen gorriones a punto de morir
De nada la queja, la vejez que nos sonríe lúcida en la plaza
Estamos en una hora en que debemos percinarnos
La muerte ha cobrado la vigencia de los dos mil años
Tan poderosa ella capaz de llevarse al Hijo de Dios
Y devolverlo fiel en tres días para la utopía de los tiempos
Ella se pasea como la anciana cariñosa que pide diez pesos
Ignorada como a los espejos rotos
Vagamunda de las palabras
Yo le escribo a ella que no vá ladrar ni llorar mi mano
cuando parezca una fría hoja de cuyas palabras
Nunca llegarán al refugio de esos ojos
por qué no decir
A los únicos que realmente me amaron.
Mis propias letras se han vuelto mis secuaces fieras
El pensarte, el imaginar oler tu perfume
Es otra imagen a la manera medieval de las cosas
Hasta aquí he cerrado todo ojo inquisidor
Testigo de cuanta lluvia innecesaria
He cerrado toda probabilidad de engaño
Para que el simposio de sombras no sean más
Que una apuesta fallida, un impulso
Motivado por reacciones involuntarias,
parecido como actúa la lástima, antojadiza versión de los hechos presentes
como un caudal de puertas que a ningún lugar conducen
Nunca pensé que las palabras pudieran tener una escama
Parecida al de los peces cuando yacen frente a la costa
A lo más las creí relativas al pulso de una canción barroca
para evitar toda sonoridad contemporánea
Como una sensual bestia parida por un santo profano
Ellas me han cegado, regurjitado y enrostrado
la cruel visión de los buses cuya carga va lamentablemente a ciento veinte latidos
De ahí en más, todo nombre que mencione algun atisbo cercano al tuyo
Conduce a la creación de la desesperación
Al volumen que no alcanzan los bolsillos ni las manos
A la encrucijda de verte bailar frente al abismo
Tú bañada en la juventud, yo agitado, pensando en trenes que no han de llegar
Robarte una frase, denominarte como una estrella retórica
Preñarte de halagos, endulzar aquél rostro en silencio
Es solo la débil respuesta que un forástero cualquiera podría dar
Una frágil visión de calaveras en un sueño cuando se está muy cansado
Pero basta de voces parlantes
Aunque en las casas, solo se escuchen gorriones a punto de morir
De nada la queja, la vejez que nos sonríe lúcida en la plaza
Estamos en una hora en que debemos percinarnos
La muerte ha cobrado la vigencia de los dos mil años
Tan poderosa ella capaz de llevarse al Hijo de Dios
Y devolverlo fiel en tres días para la utopía de los tiempos
Ella se pasea como la anciana cariñosa que pide diez pesos
Ignorada como a los espejos rotos
Vagamunda de las palabras
Yo le escribo a ella que no vá ladrar ni llorar mi mano
cuando parezca una fría hoja de cuyas palabras
Nunca llegarán al refugio de esos ojos
por qué no decir
A los únicos que realmente me amaron.
domingo, 20 de diciembre de 2009
No cansa escribir
Lamento tener que describirlo todo con tu nombre
Con el nombre que debieron darte los duendes
Los sobres vacios que habitan debajo de tu almohada
Escribirlo todo
como si fuera una pira lista para ser quemada
Un adiós que recuerda una sonrisa en verano
Que las cosas
fueran de una vez y para siempre
Semillas que cubran todo con arena y majestad
Un lugar donde todo gorrión
pueda anidar a la sombra de una casa vieja
Y que los nombres que pronunciamos
Sean eso que todo ser alguna vez deseó
Ama la noche
Esperando una fiesta de reyes y reinas
Y que toda leyenda se vuelva un secreto que se selle con los labios
Que todo tenga el matiz de una jarra de vino
Acompañado de amigos lejanos y muertos
Todos queriendo pronunciar
Un nombre que no cansa él escribir.
Con el nombre que debieron darte los duendes
Los sobres vacios que habitan debajo de tu almohada
Escribirlo todo
como si fuera una pira lista para ser quemada
Un adiós que recuerda una sonrisa en verano
Que las cosas
fueran de una vez y para siempre
Semillas que cubran todo con arena y majestad
Un lugar donde todo gorrión
pueda anidar a la sombra de una casa vieja
Y que los nombres que pronunciamos
Sean eso que todo ser alguna vez deseó
Ama la noche
Esperando una fiesta de reyes y reinas
Y que toda leyenda se vuelva un secreto que se selle con los labios
Que todo tenga el matiz de una jarra de vino
Acompañado de amigos lejanos y muertos
Todos queriendo pronunciar
Un nombre que no cansa él escribir.
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Aclamación insurrecta
Apenas una pincelada de los ojos al cielo
Una desesperación a manera de hormigas moviéndose en la basura
Apenas ayer había escuchado una voz angélica
producto de la sicosis- la nostálgia-
Ahí ví tu fotografia
Iluminada por una sonrisa forzada
Parecida a la foto de nuestra madre a los veintitres años
Pero el amor lo es todo
y se piensan demasiadas cosas arrojadas a la casualidad
Te envolviste en el lodo fértil de la felicidad
Acusaste a todo árbol que te vió llorar
y lo apuntaste como a un cazador, su presa
Renegando de los cuentos,
Otras palabras que te devolvían un poco más de dulzura.
Lo quisiste todo
Yo mismo quise al mundo entre mis manos
Pero el relincho de los caballos a lo lejos me impide tan exótica vanidad
Lo amaste como a un mesías que promete
-A diferecia de los comerciantes- aquello que no cabe en los bolsillos
Tu familia- que no era de otro reino- debió sufrir
como el cielo pariendo estrellas que caen sin deseos en el vientre
Debieron aceptar-como todo se acepta- primero con un llanto
Luego una mirada al infierno
Pronto la desilusión
Mas tarde la calma.
La decepción ocuparía un lugar privilegiado entre los libros.
Pero el amor lo es todo-dijo alguien por ahí-
Y lo demás pasa a ser una especie de ladridos en la noche
O un barco cuyos colores carecen de importancia
Por fín tu sueño se hará realidad
Aún cuando todo tiene un matiz de pesadilla
Ahí está la muerte de los dias venideros
La resolución de los que tienen hambre del futuro
Una desesperación a manera de hormigas moviéndose en la basura
Apenas ayer había escuchado una voz angélica
producto de la sicosis- la nostálgia-
Ahí ví tu fotografia
Iluminada por una sonrisa forzada
Parecida a la foto de nuestra madre a los veintitres años
Pero el amor lo es todo
y se piensan demasiadas cosas arrojadas a la casualidad
Te envolviste en el lodo fértil de la felicidad
Acusaste a todo árbol que te vió llorar
y lo apuntaste como a un cazador, su presa
Renegando de los cuentos,
Otras palabras que te devolvían un poco más de dulzura.
Lo quisiste todo
Yo mismo quise al mundo entre mis manos
Pero el relincho de los caballos a lo lejos me impide tan exótica vanidad
Lo amaste como a un mesías que promete
-A diferecia de los comerciantes- aquello que no cabe en los bolsillos
Tu familia- que no era de otro reino- debió sufrir
como el cielo pariendo estrellas que caen sin deseos en el vientre
Debieron aceptar-como todo se acepta- primero con un llanto
Luego una mirada al infierno
Pronto la desilusión
Mas tarde la calma.
La decepción ocuparía un lugar privilegiado entre los libros.
Pero el amor lo es todo-dijo alguien por ahí-
Y lo demás pasa a ser una especie de ladridos en la noche
O un barco cuyos colores carecen de importancia
Por fín tu sueño se hará realidad
Aún cuando todo tiene un matiz de pesadilla
Ahí está la muerte de los dias venideros
La resolución de los que tienen hambre del futuro
Adiós
Adiós a las casas que solían anidar murcielagos sin techos
A los que durmieron bajo el cariciar de tormentas
A los que tentaron al destino sobre la línea del tren.
Adiós a los pequeños encantos de la tarde
A la pared que aún tiene la huella del hermano muerto
A la mocedad y el ocio que se miran desconsolados.
Adiós a los que creen tenerlo todo con solo pedirlo
A los que han dejado los recuerdos sobre telarañas vencidas
A los que no fueron capaz de decir una palabra santa
Adiós a toda palabra sincera, las frías y las ciegas
A los que quisieron y no pudieron contemplar los ojos de lejos
A los que caminan de noche sin miedo ni valentía.
Adiós a tus palabras de cántaro
A las mismas que jamás se pusieron de acuerdo
Adiós a todo niño enamorado, vencido y derrotado.
A los que durmieron bajo el cariciar de tormentas
A los que tentaron al destino sobre la línea del tren.
Adiós a los pequeños encantos de la tarde
A la pared que aún tiene la huella del hermano muerto
A la mocedad y el ocio que se miran desconsolados.
Adiós a los que creen tenerlo todo con solo pedirlo
A los que han dejado los recuerdos sobre telarañas vencidas
A los que no fueron capaz de decir una palabra santa
Adiós a toda palabra sincera, las frías y las ciegas
A los que quisieron y no pudieron contemplar los ojos de lejos
A los que caminan de noche sin miedo ni valentía.
Adiós a tus palabras de cántaro
A las mismas que jamás se pusieron de acuerdo
Adiós a todo niño enamorado, vencido y derrotado.
martes, 15 de diciembre de 2009
Mil novecientos noventa
(A Connie, mi sobrina)
Tenía nueve años cuando naciste
Toda envuelta de felices colores,
los colores que solo Junio puede traer
Parecía que el mundo
Daba nuevos aletazos en tus manos
Nuevos caminos se abrían paso a la incertidumbre.
Yo te tuve en mis brazos
Imaginando que te llevaría recorrer los potreros
Mientras te contáse la historia de arboles muertos
que sirven para descansar los huesos igualmente muertos.
Pero tú hablabas mejor con los gorriones
cuando ibas donde tu abuela a corretear a los animales
y el calor del verano era una frazada abierta en tu espalda
Nuestro lenguaje sigue intacto
donde las hojas de eucaliptus reinaban
En donde se planea construir una casa
ajena a toda leyenda del lugar.
Tenía nueve años cuando naciste
Toda envuelta de felices colores,
los colores que solo Junio puede traer
Parecía que el mundo
Daba nuevos aletazos en tus manos
Nuevos caminos se abrían paso a la incertidumbre.
Yo te tuve en mis brazos
Imaginando que te llevaría recorrer los potreros
Mientras te contáse la historia de arboles muertos
que sirven para descansar los huesos igualmente muertos.
Pero tú hablabas mejor con los gorriones
cuando ibas donde tu abuela a corretear a los animales
y el calor del verano era una frazada abierta en tu espalda
Nuestro lenguaje sigue intacto
donde las hojas de eucaliptus reinaban
En donde se planea construir una casa
ajena a toda leyenda del lugar.
lunes, 14 de diciembre de 2009
Paseos con Angela
Saliste con tu vestido atrapa-recuerdos
A la ciudad donde domiríamos un sueño recién aparecido
Me tomabas de la mano
Aún sabiendo que seguían oliendo
a tabaco rubio de la noche anterior
Caminamos por la calle cuyo nombre
es el de un país hermano pequeño para nosotros
Y tú me contabas historias de mar
donde las sirenas habian hechizado a ciertos capitanes
en una edad anterior a nuestro encuentro
Frente a las piedras
Tú le hablabas a las gaviotas
La historia de los caminantes sonámbulos
que habitan más allá de los graznidos
mientras yo rechazaba el jolgorio
y el brillo de los autos "último modelo" que desfilaban
haciendo uso y abuso de miradas parecidas a una estación abandonada.
Fuímos a la plaza "de los mexicanos" como tú decías
A ver cuantas personas se habían dado cuenta de nuestra presencia
Yo te decía que nosotros
éramos flores arrojadas a una tristeza en verdad
más permanente que los actos de amor
Y tú sonreías culpando a los cuentos de mis antepasados
la actitud ferroviaria que llevo.
Fué así que corté una flor que no era hermosa
Para que ella viviera más tiempo en nuestras palabras
Esos momentos que parecen venidos de un suspiro
de algún fantasista de otro tiempo
Y tú querías volver al mar
Lavarlo con tus ojos
Y yo volver a tomar un vaso de vino
A la hora en que nadie extraña a nadie
Cuando tú me decias apenas con un susurro:
Es hora que despiertes, pequeño ruiseñor ebrio.
A la ciudad donde domiríamos un sueño recién aparecido
Me tomabas de la mano
Aún sabiendo que seguían oliendo
a tabaco rubio de la noche anterior
Caminamos por la calle cuyo nombre
es el de un país hermano pequeño para nosotros
Y tú me contabas historias de mar
donde las sirenas habian hechizado a ciertos capitanes
en una edad anterior a nuestro encuentro
Frente a las piedras
Tú le hablabas a las gaviotas
La historia de los caminantes sonámbulos
que habitan más allá de los graznidos
mientras yo rechazaba el jolgorio
y el brillo de los autos "último modelo" que desfilaban
haciendo uso y abuso de miradas parecidas a una estación abandonada.
Fuímos a la plaza "de los mexicanos" como tú decías
A ver cuantas personas se habían dado cuenta de nuestra presencia
Yo te decía que nosotros
éramos flores arrojadas a una tristeza en verdad
más permanente que los actos de amor
Y tú sonreías culpando a los cuentos de mis antepasados
la actitud ferroviaria que llevo.
Fué así que corté una flor que no era hermosa
Para que ella viviera más tiempo en nuestras palabras
Esos momentos que parecen venidos de un suspiro
de algún fantasista de otro tiempo
Y tú querías volver al mar
Lavarlo con tus ojos
Y yo volver a tomar un vaso de vino
A la hora en que nadie extraña a nadie
Cuando tú me decias apenas con un susurro:
Es hora que despiertes, pequeño ruiseñor ebrio.
Deberes
Yo tendría que haber plantado más árboles en verano
para que el invierno me regalara
el granizo de las hojas al caer
Debí haber escrito tu nombre más alla
de cualquier nube a los que pudieras ver
Para que olvidaras el hecho que guardo una carta
solo para tus ojos que una vez lloraron por nada
Debí decirle a mis gatos
que nunca han tenido siete vidas
para que no brincaran de techo en techo
en busca de un fantasma abandonado
Debí haber bebido un poco más con mis abuelos
porque ellos serán lo que una vez fuí
y yo seré lo que ellos son hoy.
para que el invierno me regalara
el granizo de las hojas al caer
Debí haber escrito tu nombre más alla
de cualquier nube a los que pudieras ver
Para que olvidaras el hecho que guardo una carta
solo para tus ojos que una vez lloraron por nada
Debí decirle a mis gatos
que nunca han tenido siete vidas
para que no brincaran de techo en techo
en busca de un fantasma abandonado
Debí haber bebido un poco más con mis abuelos
porque ellos serán lo que una vez fuí
y yo seré lo que ellos son hoy.
sábado, 12 de diciembre de 2009
Niños
Un niño quería ser músico cuando todos
querían ser dueños de almacén o empleados fiscales
El otro quería huir de los números
Y ser mejor que una sorpresa en Invierno.
Otro quería entender el lenguaje de los astros
y la razones que nos hacen creer que hay un destino mucho mejor que éste.
Y uno más quería vender sus ideas de creación
Y al mismo más tiempo, ser más libre que la sombra de una gaviota
Juego dominó
Mientras veo desfilar la cara que rasguño tras las ventanas
Quiero hacerme el desentendido de todo
Apostandolo todo al sonido las risas
Y la escarcha que me sirve para congelar la angustia
Es uno más de los amigos
A los que les cuento lo feliz que era caminar
Por los potreros"Sin Dios ni Ley"
querían ser dueños de almacén o empleados fiscales
El otro quería huir de los números
Y ser mejor que una sorpresa en Invierno.
Otro quería entender el lenguaje de los astros
y la razones que nos hacen creer que hay un destino mucho mejor que éste.
Y uno más quería vender sus ideas de creación
Y al mismo más tiempo, ser más libre que la sombra de una gaviota
Juego dominó
Mientras veo desfilar la cara que rasguño tras las ventanas
Quiero hacerme el desentendido de todo
Apostandolo todo al sonido las risas
Y la escarcha que me sirve para congelar la angustia
Es uno más de los amigos
A los que les cuento lo feliz que era caminar
Por los potreros"Sin Dios ni Ley"
Paisaje de infancia
Es hora de que se vayan esos niños
La hora de la niebla y el alcohol está a punto de llegar.
Para entonces
ellos ya habrán escrito el nombre de la niña que les gusta
Crecerán creyendo en los sueños
Y en los deseos de las estrellas fugaces.
Váyanse de ahí viejos niños
Una casa se ha construido
donde ustedes jugaban a ser malos
y se fumaban los cigarros escondidos de sus padres
Por la otra calle
vienen unos jóvenes impregnados de futuro
y traen dinero para comprar la fantasía de la amistad
Es hora de que se vayan esos niños
Mañana habrá una resaca parecida a la lástima
y no quisiera escuchar sus risas
ni a los perros que dicen tener como amigos.
La hora de la niebla y el alcohol está a punto de llegar.
Para entonces
ellos ya habrán escrito el nombre de la niña que les gusta
Crecerán creyendo en los sueños
Y en los deseos de las estrellas fugaces.
Váyanse de ahí viejos niños
Una casa se ha construido
donde ustedes jugaban a ser malos
y se fumaban los cigarros escondidos de sus padres
Por la otra calle
vienen unos jóvenes impregnados de futuro
y traen dinero para comprar la fantasía de la amistad
Es hora de que se vayan esos niños
Mañana habrá una resaca parecida a la lástima
y no quisiera escuchar sus risas
ni a los perros que dicen tener como amigos.
viernes, 11 de diciembre de 2009
Viernes
He llegado temprano a casa
Mis amigos han cambiado el gusto por los tragos
y yo no tengo dinero para fingir pulcritud
Nunca me ha gustado vestir como un actor de hollywood
y mucho menos declamar versos a lo marquéz
Prefiero volver a casa
sabiendo que los arboles sonríen a mi llegada
a pesar de que los buses
actúen como señoras acaudaladas
Me devuelvo observando los pararderos vacíos
Un anillo cayó del dedo de una mujer amada por un hombre con futuro
No lo recojo
Se lo dejo al hombre que recorre a pie las distancias entre el pueblo y la ciudad
Es extraño estar un dia Viernes sin oler a vino
Olvidarme de lo que fué una semana agitada en llantos
y de la palabra que me alumbró como ceniza de cigarro
Pero he vuelto
y mis gatos me saludan sin miedo
Es increíble que hasta los juegos simples se vuelvan hastío
Es hora de sentarse frente al televisor
Esperando embriagarme de las formas
y sus siluetas desnudas.
Mis amigos han cambiado el gusto por los tragos
y yo no tengo dinero para fingir pulcritud
Nunca me ha gustado vestir como un actor de hollywood
y mucho menos declamar versos a lo marquéz
Prefiero volver a casa
sabiendo que los arboles sonríen a mi llegada
a pesar de que los buses
actúen como señoras acaudaladas
Me devuelvo observando los pararderos vacíos
Un anillo cayó del dedo de una mujer amada por un hombre con futuro
No lo recojo
Se lo dejo al hombre que recorre a pie las distancias entre el pueblo y la ciudad
Es extraño estar un dia Viernes sin oler a vino
Olvidarme de lo que fué una semana agitada en llantos
y de la palabra que me alumbró como ceniza de cigarro
Pero he vuelto
y mis gatos me saludan sin miedo
Es increíble que hasta los juegos simples se vuelvan hastío
Es hora de sentarse frente al televisor
Esperando embriagarme de las formas
y sus siluetas desnudas.
viernes, 4 de diciembre de 2009
Tarde de agua
Leyendo en las aguas
El rostro que me ha de llevar lejos de aquí
Debí haber soñado esto
como la primera vez que pisé el pasto a pies descalzos
La lámpara alumbra nombres y signos que significan:
"Por siempre, No importa, Recuerdos"
A mis amigos no les importa
si bebo o no con ellos
Y mis palabras baratas suelen merodear la mesa de algún
corsario que no tiene Fé, clamor y huída.
Me gusta estar sentado en la oscuridad
Apago la luz que me devuelve los días tiernos
Pienso en sonidos poco probables
Tu voz, la voz de ese otro tras las cortinas y las campanas.
Aquí no le hablo a nadie
Apenas a un grillo que celebra mis tonadas
bajo el humo del cigarrillo
Dejo mi sombra junto a una pared rayada
Mientras le escribo a una rosa
que crece en la cima de un árbol.
El rostro que me ha de llevar lejos de aquí
Debí haber soñado esto
como la primera vez que pisé el pasto a pies descalzos
La lámpara alumbra nombres y signos que significan:
"Por siempre, No importa, Recuerdos"
A mis amigos no les importa
si bebo o no con ellos
Y mis palabras baratas suelen merodear la mesa de algún
corsario que no tiene Fé, clamor y huída.
Me gusta estar sentado en la oscuridad
Apago la luz que me devuelve los días tiernos
Pienso en sonidos poco probables
Tu voz, la voz de ese otro tras las cortinas y las campanas.
Aquí no le hablo a nadie
Apenas a un grillo que celebra mis tonadas
bajo el humo del cigarrillo
Dejo mi sombra junto a una pared rayada
Mientras le escribo a una rosa
que crece en la cima de un árbol.
jueves, 3 de diciembre de 2009
Huérfano a tus ojos
Aparecí casi como un deseo en tus ojos
Salido en cuentas de lluvia y sal
Fuí una supertisión en tus ojos
Descifrabas mi conducta
cual árbol, las sombras de los antepasados.
Te alejaste de mí como los trenes con su carga nocturna
Pero escucho tu nombre
y a veces creo que hasta te puedo hallar con tu vestido negro
cantándole a los santos
lo que aprendiste en una tarde de invierno.
Salido en cuentas de lluvia y sal
Fuí una supertisión en tus ojos
Descifrabas mi conducta
cual árbol, las sombras de los antepasados.
Te alejaste de mí como los trenes con su carga nocturna
Pero escucho tu nombre
y a veces creo que hasta te puedo hallar con tu vestido negro
cantándole a los santos
lo que aprendiste en una tarde de invierno.
miércoles, 2 de diciembre de 2009
Niebla
A la niebla
Tambien le gusta dormir en mi bolsillo
sacarme unas cuantas carcajadas
antes de hacerme dormir el sueño de los postes
Y con ella a mi lado
Olvido que una vez los gorriones me rezaron un Padre Nuestro
Que mis ojos se fijaban en flores que renacían
debajo del pie que las aplastó
y que tengo un nombre que dibujo aún con una sonrisa a cuestas.
No me gusta hablarle a las cosas que brillan al borde de los ojos
de una mujer
Ni me gusta socorrer a un hombre con su necesidad de hablar
Prefiero confundirme con el rostro de un hombre muerto
cubierto de piedras
Parecer un abrigo al final de las ropas de verano
Por eso camino con la niebla durmiendo en mis bolsillos
Para olvidar los autos y edificios que colman la vista
Para olvidar el pasado dejandolo bailar al borde de un vaso de vino.
Tambien le gusta dormir en mi bolsillo
sacarme unas cuantas carcajadas
antes de hacerme dormir el sueño de los postes
Y con ella a mi lado
Olvido que una vez los gorriones me rezaron un Padre Nuestro
Que mis ojos se fijaban en flores que renacían
debajo del pie que las aplastó
y que tengo un nombre que dibujo aún con una sonrisa a cuestas.
No me gusta hablarle a las cosas que brillan al borde de los ojos
de una mujer
Ni me gusta socorrer a un hombre con su necesidad de hablar
Prefiero confundirme con el rostro de un hombre muerto
cubierto de piedras
Parecer un abrigo al final de las ropas de verano
Por eso camino con la niebla durmiendo en mis bolsillos
Para olvidar los autos y edificios que colman la vista
Para olvidar el pasado dejandolo bailar al borde de un vaso de vino.
Qué día es hoy
Qué día es éste
Cuantos de mis cabellos han quedado cubiertos
por el polvo de la carretera
Qué dia es éste
en el que me confundo y hasta me visto como un alma piadosa
cuando en verdad soy una brisa que huye del verano
Mi sombra está clavada a algún crucifijo de madera
cuyas únicas palabras verdaderas
están encerradas en una botella que se presta
ante amigos lejanos y fantasmas de terrible cercanía
Apenas puedo recordar las viejas costas
en las que me pasee como un pez recien nacido
y durante esta navidad que se apróxima
mis regalos únicos es el de estar sentado
frente un árbol que no duda en llorar
y el de un diario en el que escribo
acerca de pequeños nubarrones
como un desfile de alumnos que han envejecido.
Cuantos de mis cabellos han quedado cubiertos
por el polvo de la carretera
Qué dia es éste
en el que me confundo y hasta me visto como un alma piadosa
cuando en verdad soy una brisa que huye del verano
Mi sombra está clavada a algún crucifijo de madera
cuyas únicas palabras verdaderas
están encerradas en una botella que se presta
ante amigos lejanos y fantasmas de terrible cercanía
Apenas puedo recordar las viejas costas
en las que me pasee como un pez recien nacido
y durante esta navidad que se apróxima
mis regalos únicos es el de estar sentado
frente un árbol que no duda en llorar
y el de un diario en el que escribo
acerca de pequeños nubarrones
como un desfile de alumnos que han envejecido.
lunes, 30 de noviembre de 2009
Bipolaridad
Lo ancho y lo angosto hicieron su apuesta
Lo alto y lo bajo se convirtieron en moradores
Grande y pequeño compraron compulsivamente las estrellas
Frío y calor se disputaron la alegria de los hombres
Cielo y tierra se robaban los secretos
Amor y odio se escribían por los muro sus necesidades amatorias
Ruido y silencio masticaban los estragos del pasado
Pasado y futuro duermen cuando el televisor se apaga
y yo me voy apostando la vida
con miedo y valentía
entre el sí y el no
Sí y no.
Lo alto y lo bajo se convirtieron en moradores
Grande y pequeño compraron compulsivamente las estrellas
Frío y calor se disputaron la alegria de los hombres
Cielo y tierra se robaban los secretos
Amor y odio se escribían por los muro sus necesidades amatorias
Ruido y silencio masticaban los estragos del pasado
Pasado y futuro duermen cuando el televisor se apaga
y yo me voy apostando la vida
con miedo y valentía
entre el sí y el no
Sí y no.
El viento no es pasado
El aire que respiro
como una bestia sedada y pronta a despertar
anida en los pulmones
esperando la otra bocanada
Ladrarle a unos cuantos ciegos
Sierras acérrimas-pero flores en fín-
Objeto de cuyas veces hicimos de niños
en las calles que todo lo ven
Ahí mi sangre, ahí mi nombre
He ahí la degradación por la degradación.
El viento , testigo mudo en la ventana
observando esos gestos involuntarios
Observando el deseo que se consume como un cigarrillo
justo al lado de un vaso de vino
entre muchas hojas que nada dicen
Hermosas letras perfectamente vagabundas en los ojos expertos.
De todo hay en la viña del señor
y la decadencia
se vuelve un juego tiernamente atroz:
con signos de extraña voluntad
en cuyas praderas
no alcanzan a ser esa necesidad de abandono
mas bien, un acto sombrío
como una sombra en el espejo
y a lo lejos, con descuido
una lágrima que brota desnuda ante ésa, la estatua hogar de algunos gorriones
y lagartijas echadas a su suerte.
Todo parece tan palpable
La banca en que hago reposar mis huesos tiene un aroma
a viejo derretido, a vela apagada
La canción del vendedor de helados en su tonada inicial
hizo florecer la mente de ciertos niños
que imaginaron llegar a la luna, con velocidad de pensamiento
y algunos cuantos que quisieron ser jugadores de ligas extranjeras
orificios entre la vida adulta
cuyos padres dejaban florecer ese encanto
con la sensación de que toda madurez llega en el momento propicio.
Si todo ha cambiado
el viento sigue siendo ese bribón arranca papeles
Aquél que acaricia sin yo pedirlo o desearlo
mis escasos cabellos escarchados, mi perfumada sesera envuelta en la cordura
Ahí mi nombre tiene una cueva a la cual llegar después de bailar
entre los labios fantasmas a los que reconozco como amigos
Ahí todo tiene un sentido divino
Hasta la escaramuza que acecha, cruel, los designios
Pero ahora
Solo hay una trastienda al borde del camino
Un último aliento para el padre agonizante
El viento vuelve a soplar, desaforado
mientras sentado, como a la espera de un desflorar de serpiente
me dejo tender como una sábana sin sangre
sin sueños pesados martillando los ojos.
como una bestia sedada y pronta a despertar
anida en los pulmones
esperando la otra bocanada
Ladrarle a unos cuantos ciegos
Sierras acérrimas-pero flores en fín-
Objeto de cuyas veces hicimos de niños
en las calles que todo lo ven
Ahí mi sangre, ahí mi nombre
He ahí la degradación por la degradación.
El viento , testigo mudo en la ventana
observando esos gestos involuntarios
Observando el deseo que se consume como un cigarrillo
justo al lado de un vaso de vino
entre muchas hojas que nada dicen
Hermosas letras perfectamente vagabundas en los ojos expertos.
De todo hay en la viña del señor
y la decadencia
se vuelve un juego tiernamente atroz:
con signos de extraña voluntad
en cuyas praderas
no alcanzan a ser esa necesidad de abandono
mas bien, un acto sombrío
como una sombra en el espejo
y a lo lejos, con descuido
una lágrima que brota desnuda ante ésa, la estatua hogar de algunos gorriones
y lagartijas echadas a su suerte.
Todo parece tan palpable
La banca en que hago reposar mis huesos tiene un aroma
a viejo derretido, a vela apagada
La canción del vendedor de helados en su tonada inicial
hizo florecer la mente de ciertos niños
que imaginaron llegar a la luna, con velocidad de pensamiento
y algunos cuantos que quisieron ser jugadores de ligas extranjeras
orificios entre la vida adulta
cuyos padres dejaban florecer ese encanto
con la sensación de que toda madurez llega en el momento propicio.
Si todo ha cambiado
el viento sigue siendo ese bribón arranca papeles
Aquél que acaricia sin yo pedirlo o desearlo
mis escasos cabellos escarchados, mi perfumada sesera envuelta en la cordura
Ahí mi nombre tiene una cueva a la cual llegar después de bailar
entre los labios fantasmas a los que reconozco como amigos
Ahí todo tiene un sentido divino
Hasta la escaramuza que acecha, cruel, los designios
Pero ahora
Solo hay una trastienda al borde del camino
Un último aliento para el padre agonizante
El viento vuelve a soplar, desaforado
mientras sentado, como a la espera de un desflorar de serpiente
me dejo tender como una sábana sin sangre
sin sueños pesados martillando los ojos.
jueves, 26 de noviembre de 2009
Impresiones en una tarde de Verano
La juventud se vá de paseo con la tarde
El rostro adquiere un color a tonada lejana
Estoy bebiendo cerveza con Chico Moreira
Me dice que la felicidad se puede apreciar después
de cuatros vasos y un cigarro
"prestigio de muchos y acallado por pocos"
Sin embargo
Puedo ver la felicidad danzando entre la oscuridad
sobre las hojas secas de la higuera
y sobre la gata Mozart
cuya mirada me hace entender que me voy desfigurando
apenas pasan unos cuantos sorbos dulcificados
Cambiamos la vida
como se arma un castillo de dominó
De vez en cuando noto arrugas en la piel
como camisa de colegio después de un partido de fútbol
La esperanza es como el ultimo sorbo de café
que deja en la taza mi padre
y mi destino es quizás
impreciso como una leída de palma
por una gitana pobre.
Todo esto aparece
cuando bebo cerveza
y mi amigo me habla de felicidad
Una tarde de Verano
mientras extraño las tristes hojas secas
Amontonadas en la esquina de la casa.
El rostro adquiere un color a tonada lejana
Estoy bebiendo cerveza con Chico Moreira
Me dice que la felicidad se puede apreciar después
de cuatros vasos y un cigarro
"prestigio de muchos y acallado por pocos"
Sin embargo
Puedo ver la felicidad danzando entre la oscuridad
sobre las hojas secas de la higuera
y sobre la gata Mozart
cuya mirada me hace entender que me voy desfigurando
apenas pasan unos cuantos sorbos dulcificados
Cambiamos la vida
como se arma un castillo de dominó
De vez en cuando noto arrugas en la piel
como camisa de colegio después de un partido de fútbol
La esperanza es como el ultimo sorbo de café
que deja en la taza mi padre
y mi destino es quizás
impreciso como una leída de palma
por una gitana pobre.
Todo esto aparece
cuando bebo cerveza
y mi amigo me habla de felicidad
Una tarde de Verano
mientras extraño las tristes hojas secas
Amontonadas en la esquina de la casa.
lunes, 23 de noviembre de 2009
Retrato
Te fuiste a París
a parir un par de lágrimas para tu viejo Chile
Te retrataron para convertirte en paisaje
para que pudieras decirlo todo sin abrir los labios
Ni con tus ojos que se estrellan a ese mar
al que tú llamas ignorante
Y estás con todos los que amas
junto a tu perro que pudo olfatear mis pasos
de niño-hombre
junto a tu gato que me delató cual fantasma
de aquél pueblo lejano
el que está impregnado de salones abatidos
el que tiene los zapatos cubiertos con el polvo de la noche
el que ama los arboles y las calles pobladas.
Ojalá yo hubiera estado pintado como demonio enfermo
o como jarra de vino en tierra de pobres
Ojalá que el tiempo nos pintara a todos por igual
para que detrás nuestro
las palas no puedan pisotearnos
alfombrar la tierra con nuestro cuerpo
y creer que somos
una locura anidando en lo interno.
a parir un par de lágrimas para tu viejo Chile
Te retrataron para convertirte en paisaje
para que pudieras decirlo todo sin abrir los labios
Ni con tus ojos que se estrellan a ese mar
al que tú llamas ignorante
Y estás con todos los que amas
junto a tu perro que pudo olfatear mis pasos
de niño-hombre
junto a tu gato que me delató cual fantasma
de aquél pueblo lejano
el que está impregnado de salones abatidos
el que tiene los zapatos cubiertos con el polvo de la noche
el que ama los arboles y las calles pobladas.
Ojalá yo hubiera estado pintado como demonio enfermo
o como jarra de vino en tierra de pobres
Ojalá que el tiempo nos pintara a todos por igual
para que detrás nuestro
las palas no puedan pisotearnos
alfombrar la tierra con nuestro cuerpo
y creer que somos
una locura anidando en lo interno.
XXI
No quisiera escribir unos versos come-pájaros
o a manera de semilla apostada
al lado de un gato muerto...
.
o a manera de semilla apostada
al lado de un gato muerto...
.
domingo, 22 de noviembre de 2009
Anhelo
Tengo un anhelo que no me deja respirar
Me acosa con pasados
con sombras de invierno
con la mirada que recuerda la ventana
por la que una vez me asomé para ver
si llegaba tu cuerpo
toda destemplada
a mi abrazo tan desarticulado
Tengo un deseo parecido al de las casa abandonadas
de confundirme con la fotografía
de algún muerto que cayó en la incomprensión
La capacidad de volar
la perdí cuando supe que no te vería llegar
cuando supe que tenía que dejar de escribir tu nombre
bajo los vasos, bajo el mantel del bar
en el beso huérfano que se dá a alguna mujer en la noche
No sé qué es anhelar un paseo por la playa
Escuchar tu canción sin tú saber que la oigo
Pero algo me carcome
Y es horrible parecer un rey sin reino
contar los huesos de un caballo al pie del camino
como si en lugar de dias
sólo hubiera una eterna sonrisa
incumbrada en algún recodo de la noche
Me acosa con pasados
con sombras de invierno
con la mirada que recuerda la ventana
por la que una vez me asomé para ver
si llegaba tu cuerpo
toda destemplada
a mi abrazo tan desarticulado
Tengo un deseo parecido al de las casa abandonadas
de confundirme con la fotografía
de algún muerto que cayó en la incomprensión
La capacidad de volar
la perdí cuando supe que no te vería llegar
cuando supe que tenía que dejar de escribir tu nombre
bajo los vasos, bajo el mantel del bar
en el beso huérfano que se dá a alguna mujer en la noche
No sé qué es anhelar un paseo por la playa
Escuchar tu canción sin tú saber que la oigo
Pero algo me carcome
Y es horrible parecer un rey sin reino
contar los huesos de un caballo al pie del camino
como si en lugar de dias
sólo hubiera una eterna sonrisa
incumbrada en algún recodo de la noche
sábado, 21 de noviembre de 2009
Sobre la urgencia
La sirena de una ambulancia corre urgente por esta hoja
La mañana trae su carga de angustia de manera urgente
Urgente como un rayo de esperanza
La esperanza coludida en virtuales enredos.
Mi cuerpo está sumergido en palabras
que corren de manera urgente
La silueta de mi lado
Premia con aleteos esa mirada urgente
La pared tiene una sonrisa que abarca tazas, no ventanas
El tren dejó de funcionar con leña
Todo es eléctrico y de manera urgente
Escribir una carta
Es perpetuar el último momento
La ultima asfixia del amor
El mar tiene una necesidad de hablar por hablar
Las gaviotas con su plumaje
de arrojar las costas a ninguna parte
El saco, el auto, la carreta que no se vé
La piedra que no se levanta
La estrella a la que ya no piden deseo
La vela que sirvió para manchar una noche...
Qué urgencia de todo
Qué anhelo de volver a prender una fogata
y estrellar mi mirada en el fuego
como una polilla que cree alcanzar la luna.
La mañana trae su carga de angustia de manera urgente
Urgente como un rayo de esperanza
La esperanza coludida en virtuales enredos.
Mi cuerpo está sumergido en palabras
que corren de manera urgente
La silueta de mi lado
Premia con aleteos esa mirada urgente
La pared tiene una sonrisa que abarca tazas, no ventanas
El tren dejó de funcionar con leña
Todo es eléctrico y de manera urgente
Escribir una carta
Es perpetuar el último momento
La ultima asfixia del amor
El mar tiene una necesidad de hablar por hablar
Las gaviotas con su plumaje
de arrojar las costas a ninguna parte
El saco, el auto, la carreta que no se vé
La piedra que no se levanta
La estrella a la que ya no piden deseo
La vela que sirvió para manchar una noche...
Qué urgencia de todo
Qué anhelo de volver a prender una fogata
y estrellar mi mirada en el fuego
como una polilla que cree alcanzar la luna.
A un poeta calvo
La hora pasa
Y él sigue hablando como una cuerda a punto de cortarse
El hace hincapié en pequeña vocales
Se jacta al verse así mismo envuelto en sus palabras de gonorréa
Y se piensa a sí mismo como una estatua congelada
y le gusta reir de felicidad
Finge actitudes metafisicas
Admite la declinación por la declinación
Pero se te es enfrascado en papel de ricachón barato
y postulas una escuela de dimensiones ínfimas
y te ríes por ser escribiente
Que conoce a celebridades frígidas
Le das un mordisco a alguna mujer antojada de ser amante
Te rascas en la pared para ocultar tu real pelaje
Eres como una botella de vino barato
al que solo lo beben un par de moscas sin sosiego
Qué mal está todo esto
Tengo que dejar de escribir sobre calles, reinos, palacios.
Tengo que dejar de cavar agujeros
para nombres que jamás me han importado
Y él sigue hablando como una cuerda a punto de cortarse
El hace hincapié en pequeña vocales
Se jacta al verse así mismo envuelto en sus palabras de gonorréa
Y se piensa a sí mismo como una estatua congelada
y le gusta reir de felicidad
Finge actitudes metafisicas
Admite la declinación por la declinación
Pero se te es enfrascado en papel de ricachón barato
y postulas una escuela de dimensiones ínfimas
y te ríes por ser escribiente
Que conoce a celebridades frígidas
Le das un mordisco a alguna mujer antojada de ser amante
Te rascas en la pared para ocultar tu real pelaje
Eres como una botella de vino barato
al que solo lo beben un par de moscas sin sosiego
Qué mal está todo esto
Tengo que dejar de escribir sobre calles, reinos, palacios.
Tengo que dejar de cavar agujeros
para nombres que jamás me han importado
martes, 17 de noviembre de 2009
Cuento a Villa Alemana
Si mis pasos se reducieran a meros números
Tendría mil pasos con pronta exactitud
Esto sin contar las muchas veces
en los que me detengo a ver algún árbol carcomido
o me siento a desmembrar ojos, arrugas, sonrisas
para ver si encuentro algo más allá que meros apetitos
o extraños desvaríos
Ya no puedo conversar con los rieles
y me debo acostumbrar a la urgencia de todo vehículo
No soporto la gente que cuenta monedas
antes que a estrellas
Es mejor contar lágrimas
y no decirle a nadie lo que se halla en su fondo.
Cuando llego a la plaza
soy ese rostro desconocido que aparece en los espejos
Acaso una breve consigna que todo perro vago conoce
en su lenguaje de vanos momentos
He dejado de ser un huemúl orgulloso
o la bandera arqueda hacia la victoria
pero este pueblo se contenta con los nuevos avances
y con los caminos que hacen olvidar
los viñedos que una vez nos rodearon.
Yo me contento con ver a Yul Brynner
huyendo por alta mar
mientras bebo un vaso de vino
Me contento con saber que nadie sabrá de mí
por los ultimos cincuenta años
y que seré más bien como esos gatos que saben
en dónde echarán sus huesos
Tal vez halla alguno que crea verme
parado en algún recodo del camino
y simplemente se haga el tonto
cuando se siente bajo el techo
de una estación de tren abandonado
pensando en lo que alguna vez fué
su inocencia correteando duendes y
ánimas que lo reconocieron como su par.
Tendría mil pasos con pronta exactitud
Esto sin contar las muchas veces
en los que me detengo a ver algún árbol carcomido
o me siento a desmembrar ojos, arrugas, sonrisas
para ver si encuentro algo más allá que meros apetitos
o extraños desvaríos
Ya no puedo conversar con los rieles
y me debo acostumbrar a la urgencia de todo vehículo
No soporto la gente que cuenta monedas
antes que a estrellas
Es mejor contar lágrimas
y no decirle a nadie lo que se halla en su fondo.
Cuando llego a la plaza
soy ese rostro desconocido que aparece en los espejos
Acaso una breve consigna que todo perro vago conoce
en su lenguaje de vanos momentos
He dejado de ser un huemúl orgulloso
o la bandera arqueda hacia la victoria
pero este pueblo se contenta con los nuevos avances
y con los caminos que hacen olvidar
los viñedos que una vez nos rodearon.
Yo me contento con ver a Yul Brynner
huyendo por alta mar
mientras bebo un vaso de vino
Me contento con saber que nadie sabrá de mí
por los ultimos cincuenta años
y que seré más bien como esos gatos que saben
en dónde echarán sus huesos
Tal vez halla alguno que crea verme
parado en algún recodo del camino
y simplemente se haga el tonto
cuando se siente bajo el techo
de una estación de tren abandonado
pensando en lo que alguna vez fué
su inocencia correteando duendes y
ánimas que lo reconocieron como su par.
lunes, 16 de noviembre de 2009
Viaje
Estoy sentado en un bus que se dirige al mar
Todos tiene rostros parecidos a ventanas empañadas
mientras observo un cerro plagado de casas.
Yo jugué ahí alguna vez
escondiendome en el árbol que hoy sirve para
poner basura o bien
es la casa de algún animal solitario
cuyos pasos deberé seguir una noche cualquiera.
Aqui estamos todos
Viejos y niños
Estudiantes con aspiraciones a ser dioses
y mujeres que cargan sus problemas en bolsas de supermercado.
En el paradero hallo un rostro fantasma familiar.
Es como la sensación marina frente a las rocas
Es como una canción que cuesta olvidar
Está parada y tiende su sonrisa como alfombra
para que otros pies paseen por ahí.
Está más viva que los que estamos aquí
Los que nos dirigimos hacia algún lugar en la ciudad
esa ciudad en donde hasta los pájaros
tienen hora para cantar y volar
o los que van al mar a olvidar por un momento
el hecho de ser polvo en el camino.
Ansío volver pronto a mis árboles espectrales
A la banca que me vió crecer
y a mis calles donde puedo pasar ebrio y sin demora,
pero estoy en este bus
preguntandome si vivo o si muero
a la sombra de una tarde llena de recuerdos.
Todos tiene rostros parecidos a ventanas empañadas
mientras observo un cerro plagado de casas.
Yo jugué ahí alguna vez
escondiendome en el árbol que hoy sirve para
poner basura o bien
es la casa de algún animal solitario
cuyos pasos deberé seguir una noche cualquiera.
Aqui estamos todos
Viejos y niños
Estudiantes con aspiraciones a ser dioses
y mujeres que cargan sus problemas en bolsas de supermercado.
En el paradero hallo un rostro fantasma familiar.
Es como la sensación marina frente a las rocas
Es como una canción que cuesta olvidar
Está parada y tiende su sonrisa como alfombra
para que otros pies paseen por ahí.
Está más viva que los que estamos aquí
Los que nos dirigimos hacia algún lugar en la ciudad
esa ciudad en donde hasta los pájaros
tienen hora para cantar y volar
o los que van al mar a olvidar por un momento
el hecho de ser polvo en el camino.
Ansío volver pronto a mis árboles espectrales
A la banca que me vió crecer
y a mis calles donde puedo pasar ebrio y sin demora,
pero estoy en este bus
preguntandome si vivo o si muero
a la sombra de una tarde llena de recuerdos.
Descripciones
Un poco de alegria por las esquinas
Una carta encomendada a su suerte
El póster de un hombre muerto
La fotografia de cientos de calles encementadas
El charco donde un niño ya no vuelve a embarrarse
La televisión y su obsesión por la realidad
La noche que se presenta como un bandolero más
Lo hermoso de sentirse como un candado oxidado
El nombre en donde decenas de palabras crecen entre tantas,
tantas malezas
y la natural presencia de aquello que se ama
pero que nunca se alcanza.
Una carta encomendada a su suerte
El póster de un hombre muerto
La fotografia de cientos de calles encementadas
El charco donde un niño ya no vuelve a embarrarse
La televisión y su obsesión por la realidad
La noche que se presenta como un bandolero más
Lo hermoso de sentirse como un candado oxidado
El nombre en donde decenas de palabras crecen entre tantas,
tantas malezas
y la natural presencia de aquello que se ama
pero que nunca se alcanza.
viernes, 13 de noviembre de 2009
Preludio
Un camino más para beber
un poco más de eso que lo vuelve a uno ingenuo
Saludaré el puente Los Godoys
con una canción que me recuerde los años jóvenes
mientras a un costado
las muchachas bailarán un ritmo que no podré comprender
Será lo único que me devuelva los dias de fiesta.
Apenas podré reposar el cuerpo en los pastizales
Ellos me cuentan historias iluminadas por postes
y se ha perdido la magia de mirar las estrellas pensando en tí
aunque hoy, no tengo en quien pensar.
Los paraderos se contentan con mis pasos de antorcha vieja
Los buses tienen escasos gestos amables
El tren parece una mariposa que no podrá emerger jamás
A veces la oscuridad roe más de la cuenta
y cuesta hallarse en las ventanas
que condescendian ante la mirada fresca
parecida a las mañanas de primavera.
un poco más de eso que lo vuelve a uno ingenuo
Saludaré el puente Los Godoys
con una canción que me recuerde los años jóvenes
mientras a un costado
las muchachas bailarán un ritmo que no podré comprender
Será lo único que me devuelva los dias de fiesta.
Apenas podré reposar el cuerpo en los pastizales
Ellos me cuentan historias iluminadas por postes
y se ha perdido la magia de mirar las estrellas pensando en tí
aunque hoy, no tengo en quien pensar.
Los paraderos se contentan con mis pasos de antorcha vieja
Los buses tienen escasos gestos amables
El tren parece una mariposa que no podrá emerger jamás
A veces la oscuridad roe más de la cuenta
y cuesta hallarse en las ventanas
que condescendian ante la mirada fresca
parecida a las mañanas de primavera.
Un hombre en la penumbra
Ví a un hombre que iba empapado del mañana
Traía lápices para escribir del presente
pero optaba por vivir en el pasado
Aquél hombre se balanceaba como tren cómodo
Calmo, miraba algo parecido a un árbol.
No preguntaba por bares ni prostitutas
Aunque apostara su vida con cada aullido
Y él se vestía como joven
pero quería ser más parecido a un viejo ebrio
que hablara el lenguaje de los niños
y se rasgaba la carne como lo haría
un muerto para saberse vivo
y todo era distancias en él
y era olor a vino y lágrimas de porcelana
y amaba las líneas del tren como su padre la muerte
y todo era en él una angustia
todo era un crepitar de una fogata
a punto de apagarse.
Traía lápices para escribir del presente
pero optaba por vivir en el pasado
Aquél hombre se balanceaba como tren cómodo
Calmo, miraba algo parecido a un árbol.
No preguntaba por bares ni prostitutas
Aunque apostara su vida con cada aullido
Y él se vestía como joven
pero quería ser más parecido a un viejo ebrio
que hablara el lenguaje de los niños
y se rasgaba la carne como lo haría
un muerto para saberse vivo
y todo era distancias en él
y era olor a vino y lágrimas de porcelana
y amaba las líneas del tren como su padre la muerte
y todo era en él una angustia
todo era un crepitar de una fogata
a punto de apagarse.
No puedo traer a nadie a esta casa
No puedo traer a nadie a esta casa
porque esta casa nunca ha sido mía
Las plantas me reconocen
cuando enciendo un cigarro
ese pacto de que todo cae
en el desvanecer.
No tengo pinturas que invitan a nuevos parajes
La ropa no puede contar secretos
porque nunca hubo nada que contar que fuera mío de verdad
Mis amigos cuentan su dias
Yo vivo en una cuenta inversa;
como partida de brisca
aunque se sepa que las cartas no son buenas.
No hay árboles en donde escribir nombres prohibidos
aunque para ellos, los nombres
son meras espuelas que sirven de triste espectáculo,
esa eternidad tan finita como el suspiro antes del nuevo trago
Y sí, me he condenado como una piedra frente al mar
a olvidar el sonido de las carretas y el grito del jinete
en una tarde de lluvia
No tengo casa
Aunque todos deseen convencerme que existe una
arrojada a los pies de la noche.
porque esta casa nunca ha sido mía
Las plantas me reconocen
cuando enciendo un cigarro
ese pacto de que todo cae
en el desvanecer.
No tengo pinturas que invitan a nuevos parajes
La ropa no puede contar secretos
porque nunca hubo nada que contar que fuera mío de verdad
Mis amigos cuentan su dias
Yo vivo en una cuenta inversa;
como partida de brisca
aunque se sepa que las cartas no son buenas.
No hay árboles en donde escribir nombres prohibidos
aunque para ellos, los nombres
son meras espuelas que sirven de triste espectáculo,
esa eternidad tan finita como el suspiro antes del nuevo trago
Y sí, me he condenado como una piedra frente al mar
a olvidar el sonido de las carretas y el grito del jinete
en una tarde de lluvia
No tengo casa
Aunque todos deseen convencerme que existe una
arrojada a los pies de la noche.
Acaban de descubrir agua en la luna
y ya están pensando en su colonización.
Cuantos han pensado en ir a vivir
lejos de este mundo
arrojando los papeles como un fin de dictadura
y abrazar a una estrella
diciendo que somos más hermanas que antes
Me apena el saber
que después tengamos que buscar más planetas
como parásitos en su nueva apuesta.
y ya están pensando en su colonización.
Cuantos han pensado en ir a vivir
lejos de este mundo
arrojando los papeles como un fin de dictadura
y abrazar a una estrella
diciendo que somos más hermanas que antes
Me apena el saber
que después tengamos que buscar más planetas
como parásitos en su nueva apuesta.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Momentos
I
Como un coleccionista de momentos
yo guardo mis cien palabras
y las escondo bajo la piedra más antigua
para que toda verdad sea media desnuda
y la mentira tenga un encanto más dulce
que el cuarteto de cuerdas en el teatro semirestaurado
II
En el bar me acompañan hombres solitarios
que cuentan historias de ciudad
y lo malo que es andar por la plaza Victoria después de las una.
III
Me cuesta escribir mi nombre sobre las manzanas
Cuando me piden un símbolo de orgullo
me entristece ver los molinos
y su lágrima petrificada en carteles de poca cuantía
IV
Debo sortear el sopor que traen los bolsillos
e imaginar que algún día
las fotos podrán retratar de modo expedito
las implicancias de ser algo parecido a un zumbido en el silencio.
Como un coleccionista de momentos
yo guardo mis cien palabras
y las escondo bajo la piedra más antigua
para que toda verdad sea media desnuda
y la mentira tenga un encanto más dulce
que el cuarteto de cuerdas en el teatro semirestaurado
II
En el bar me acompañan hombres solitarios
que cuentan historias de ciudad
y lo malo que es andar por la plaza Victoria después de las una.
III
Me cuesta escribir mi nombre sobre las manzanas
Cuando me piden un símbolo de orgullo
me entristece ver los molinos
y su lágrima petrificada en carteles de poca cuantía
IV
Debo sortear el sopor que traen los bolsillos
e imaginar que algún día
las fotos podrán retratar de modo expedito
las implicancias de ser algo parecido a un zumbido en el silencio.
Ya no podremos cabalgar juntos
Ya no podremos cabalgar juntos
Mis zapatos están demasiado viejos
para fingir una sonrisa joven
y mi barba está contemplada por leves gotas de invierno.
Ya no podremos jugar a montar caballos
A lo más jugarnos la vida por un par de botellas de vino
y no morir en el intento cuando la noche
nos estira el manto impregnado de soledad.
Hace tiempo que los ventanas han olvidado los nombres
de los amigos de infancia
Los árboles ya no juegan a ser faroles de luz
Aún veo un niño que llora
el robo del cometa que le compró su madre
pero disfraza sus lágrimas entre las luces de los vehiculos
al que algunos confunden
con la vejez de una edad perdida.
Ya no podremos cabalgar juntos.
Mis zapatos están demasiado viejos
para fingir una sonrisa joven
y mi barba está contemplada por leves gotas de invierno.
Ya no podremos jugar a montar caballos
A lo más jugarnos la vida por un par de botellas de vino
y no morir en el intento cuando la noche
nos estira el manto impregnado de soledad.
Hace tiempo que los ventanas han olvidado los nombres
de los amigos de infancia
Los árboles ya no juegan a ser faroles de luz
Aún veo un niño que llora
el robo del cometa que le compró su madre
pero disfraza sus lágrimas entre las luces de los vehiculos
al que algunos confunden
con la vejez de una edad perdida.
Ya no podremos cabalgar juntos.
domingo, 8 de noviembre de 2009
Ventana
(A Axa Lillo)
Tú tambien abriste la ventana
Quisiste ser el caballo de ese retrato
mezcla de sabor, color y sombra
Aqui quedamos los de siempre
los que apostamos saliva y lágrimas
los que caminan al compás de las bocinas en el bus.
Tú era y mi tiempo hablaron como un reloj
al que no le importan las salidas y los amaneceres
Bebimos como hermanos que se esconden
tras el reto furioso del padre
o como cuatreros y la razón digna de saberse errantes.
Tú sabias que las casas de madera
quedaron sepultadas en la orilla de la ciudad
que el paseo por la plaza
es un leve barniz de ese mundo
al que una vez le tomamos algo parecido a los afectos
Sabias que los gorriones prefieren un cielo oscuro
ante el terno y la corbata de seda
y que los molinos corren de verdad
cuando el viento les silba su canción de silencio
Por eso abriste esa ventana
La ventana que nos recuerda lo inútil de los signos
y de las fiestas que terminan sin besos ni caricias
Ahí estarás toda joven
Teillier te estrechará un vaso de vino
y Esenin querrá saber por qué hablas como los viñedos en domingo
mientras los otros
seguiremos caminando por las calles asfaltadas
pensando en cómo robar un beso
y esas preguntas que nos devolvían la inocencia.
Tú tambien abriste la ventana
Quisiste ser el caballo de ese retrato
mezcla de sabor, color y sombra
Aqui quedamos los de siempre
los que apostamos saliva y lágrimas
los que caminan al compás de las bocinas en el bus.
Tú era y mi tiempo hablaron como un reloj
al que no le importan las salidas y los amaneceres
Bebimos como hermanos que se esconden
tras el reto furioso del padre
o como cuatreros y la razón digna de saberse errantes.
Tú sabias que las casas de madera
quedaron sepultadas en la orilla de la ciudad
que el paseo por la plaza
es un leve barniz de ese mundo
al que una vez le tomamos algo parecido a los afectos
Sabias que los gorriones prefieren un cielo oscuro
ante el terno y la corbata de seda
y que los molinos corren de verdad
cuando el viento les silba su canción de silencio
Por eso abriste esa ventana
La ventana que nos recuerda lo inútil de los signos
y de las fiestas que terminan sin besos ni caricias
Ahí estarás toda joven
Teillier te estrechará un vaso de vino
y Esenin querrá saber por qué hablas como los viñedos en domingo
mientras los otros
seguiremos caminando por las calles asfaltadas
pensando en cómo robar un beso
y esas preguntas que nos devolvían la inocencia.
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