
Esto, es degastar difuntos
acarrearlos a ese barco que no tiene viento
hacerlos soplar esa manivela
que cuenta la caida de los cuatro demonios.
Yo pensé que habia hablado mucho
pero cuando más,
siete es un número de mudos
que con frecuencia
hace vibrar a los tímpanos que se hacen los sordos.
Aclaremos que las sombras
no son manchas fidedignas
tan solo son ojos caidos en el despeñadero
siempre tiendiendonos polillas para nuestro buen día.
Soy de los que cabalga en el río de la nostalgia
mi escudo es un corazón de tinieblas
mi espada es una lágrima
parida por la primera mujer en estado de desgracia
Así y todo, no encuentro cuerpos contrariados
ni con la llamada muervida de huidobro.
Tengo mi frente descascarada
por los triunfos de mis semejantes
y por las risas incontables de mis noches
como mensajero de desgracias.
Y ya nada, nada
se convierte en presa de mis dedos
por que el viento
destempla mis instintos
y los vuelve el ácido de mi designio.
Parad, aquí, sobre mi cuerpo
el respiro agitado
la mentira que nos huele a amor francés
Bebe las amarguras que entrelazan las calles
las que se enamoran bajo tus ojos de dulce lozanía.


